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EL PRIMER UROLOGO INFANTIL PARA PALESTINA

Médico palestino becado en Chile por un año:

MEDICO_PALESTINO

El Dr. Haitham Alsarabta arribó a Santiago a comienzos de junio y, después de un año, regresará a Palestina especializado como urólogo infantil, el primero que le dará a su pueblo mayor autosuficiencia y menor dependencia de las misiones médicas que todos los años envía a Tierra Santa la Fundación Belén 2000.

Sólo cuatro días en Santiago y el Dr. Haitham Alsarabta ya estaba en los boxes del Hospital Calvo Mackenna –acompañado de sus colegas chilenos- empapándose del sistema con que los médicos tratan a los menores cada día, aprendiendo con una sonrisa. Porque a eso vino y no hay tiempo que perder. A sus 38 años, dejó su nativa Belén para venir a especializarse en urología infantil en una pasantía especial que busca instruirlo lo mejor posible para que regrese a Palestina y pueda tratar a los cientos de niños y niñas que anualmente deben esperar para que un médico pueda atenderlos.

El Dr. Alsarabta hizo todo lo que pudo en los territorios ocupados. Viajó a Ucrania para estudiar medicina, y regresó al Hospital de Beit Jala a terminar su formación. Pero, eso no fue suficiente. Dado que los médicos infantiles son escasos, era necesario un mayor entrenamiento en su especialidad, imposible de hacerlo en tierra palestina.

DEJAR DE DEPENDER DE LAS MISIONES MEDICAS

Durante más de una década, médicos chilenos han visitado territorios palestinos para realizar en pocos días decenas de cirugías de diversas complejidades. Uno de los médicos que inició estos programas fue el Dr. Francisco Ossandón, cirujano y urólogo infantil del Hospital Calvo Mackenna, quien en sus 5 misiones al Hospital de Beit Jala, además de operar cerca de 30 pacientes en menos de una semana, se ha dedicado a adiestrar a médicos locales en las técnicas necesarias para especializarse.

“Creo que hay que avanzar. No podemos seguir solamente en un sistema de misiones. Todo tiene que tener un norte en la vida y enfocarnos hacia dónde avanzar. Nosotros queremos que los médicos en Palestina nos reemplacen y no sean necesarias más misiones médicas enviadas desde Chile. Para eso hay que traer por lo menos un médico a nuestro país. A lo mejor dos después. Tal vez un traumatólogo”, se explaya Ossandón.

En busca de ese norte, los ministerios de Salud de Chile y Palestina, el Hospital Calvo Mackenna, la Universidad de Chile y la Fundación Palestina Belén 2000 aunaron esfuerzos. Uno de los resultados concretos de dicho acuerdo fue la llegada de Haitham Alsarabta, quien busca convertirse en un referente, capacitado a su retorno para realizar cirugías y corregir malformaciones urinarias y genitales en menores de 15 años.

Durante la mitad del programa, el Dr. Alsarabta se abocará a obtener los conocimientos y prácticas necesarias para convertirse en un urólogo infantil de excelencia. “Será un residente en formación en el programa tutorial de Urología Pediátrica de la Universidad de Chile que se desarrolla en el Hospital Calvo Mackenna. Hemos modificado su programa de perfeccionamiento para que tenga seminarios y trabajos de investigación que compensen el tiempo que no podrá quedarse en Chile”, comenta el Dr. Ossandón.

COMPROMISO CON LA SALUD PUBLICA

Una de las condiciones acordadas es que, a su regreso, el Dr. Alsarabta se desempeñará exclusivamente en el sector público. Para él, el principal objetivo de esta pasantía es “traer este conocimiento nuevo y técnicas de operaciones complejas de Chile a Palestina. Pero, también debemos desarrollar la especialidad que no existe y ser un vínculo con el experimentado Dr. Ossandón y todos los médicos del Calvo Mackenna”.

Una especialidad, como muchas otras, que en su tierra natal está en falencia, según reconoce el Dr. Francisco Ossandón. “En Palestina, existen dos médicos urólogos de adultos que tratan niños: uno en Jerusalén, otro en Hebrón. Sin embargo, no son especialistas y los problemas a veces son muy complejos. Por ello, hablé con la directora del Hospital de Beit Jala y un representante del ministerio de Salud palestino, para que éste se coronara con la formación de una Unidad de Urología Pediátrica, que fuera poco a poco tomando todos los casos urológicos importantes de la región”.

A su juicio, las cirugías necesarias en los territorios son mayoritariamente causadas por malformaciones penianas o hipospadias. Sin embargo, también se requieren cirugías para atender pacientes femeninos y masculinos con distintas malformaciones o tumores en sus genitales y sistema urinario. Porque son estos los problemas que el Dr. Alsarabta debe enfrentar en forma diaria: niños con anormalidades de sus genitales externos, casos para oncología pediátrica en el tracto génito-urinario como Tumor de Willm, reflujos vésico-ureterales y obstrucción de la unión uretro-pélvica.

Quienes no pueden ser tratados, se derivan al Hospital de Jerusalén: con los consecuentes problemas que tienen las familias para conseguir los permisos y pasar los check points. Lamentablemente, solo les queda esperar por años un cupo para que alguno de los médicos en las misiones extranjeras pueda tratarlos.

“Muchas de las operaciones que se realizan en Chile usan nuevas tecnologías o son realizadas a mano por médicos experimentados, por lo cual es muy importante aprenderlas y llevar el conocimiento del equipo médico chileno a Palestina”, cuenta el Dr. Alsarabta, convencido que la medicina no sólo es una mejor manera de cuidar a su familia, sino su manera de aportar a una Palestina cada vez más oprimida.

Por su parte, para el gerente general de la Fundación Palestina Belén 2000, Alexis Sfeir, este es un proyecto central “ya que permite entregar conocimiento en un área médica muy crítica en Palestina que facilitará, a futuro, que el sector salud sea más autosuficiente y no se requieran misiones médicas como hasta ahora. Es un proyecto a largo plazo, pero estamos seguros que es de un impacto importante”, expresó.

EL DESAFIO DE VENIR A CHILE

El Dr. Alsarabta y su esposa, quienes dominan el inglés, tomaron también junto a sus hijos clases de español, temiendo que el idioma sería su principal obstáculo durante su estadía.

“Mi familia y yo sabíamos que este viaje sería difícil porque Chile, su gente, su lenguaje y su cultura era todo nuevo para nosotros. No obstante, nos fuimos preparando gracias al enorme apoyo de la Fundación Belén 2000. Así fue como en Beit Jala, Vivian Ghobar respondió todas nuestras dudas. Mantuvimos conversaciones constantes con Alexis Sfeir, quien en Chile nos abrió las puertas, vio el colegio para nuestros hijos y fuimos recibidos hasta con departamento instalado en Santiago. Por lo que, además de agradecidos, estamos seguros que ésta será una gran experiencia”, dice el médico.

Además de la cobertura en pasaje y vivienda durante un año, la Fundación le otorgará al facultativo visitante un sueldo mensual, el que le permita vivir durante este periodo. “Adicionalmente -confirmó Sfeir- lo ayudamos con su visa y coordinando a otras instituciones palestinas, las que nos apoyaron para recibirlo de la mejor forma, como el Club Palestino con membresía familiar y el Colegio Arabe, donde sus hijos estudiarán allí este año”.

Mientras tanto, ni un minuto de descanso. Tras arribar a nuestro país, el médico palestino no ha dejado de imponerse sobre las diversas áreas de la especialidad que ahora comienza. E insiste: “Quiero creer que Dios les agradecerá a todos por todo lo que están haciendo por mí y por los niños en Palestina. Así como agradezco todo lo que ha hecho por mí la Fundación Belén 2000, quiero también agradecer al Dr. Ossandón, mi profesor, quien prometió convertirme en un gran urólogo pediátrico. El es el mejor médico que conozco y quisiera ser un profesor como él, dentro de lo posible”.

Claudia Farah Salazar

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