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“LOS CARGOS SON PRESTADOS Y UNO TIENE QUE TOMARLOS COMO UNA OPORTUNIDAD PARA DESARROLLAR INICIATIVAS”

Jorge Sahd Karmy, director del Centro de Estudios Internacionales UC:

Jorge-Sahd-Karmy

Su abuelo paterno era libanés. Su abuelo materno, palestino. Ambos, como tantas otras historias de inmigrantes árabes, arribaron a Chile, específicamente a Viña del Mar, con la ilusión de encontrar en este país la paz que hasta ese momento les era tan ajena. Y no se equivocaron. Cada uno por su lado, y con admirable capacidad de trabajo y sentido de emprendimiento, desplegaron una vida exitosa para ellos y sus descendientes.

Varios años más tarde, uno de ellos, Jorge Sahd Karmy (35 años), en su condición de abogado y profesor de Derecho Económico de la PUC, asume la dirección del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica (CEIUC), en reemplazo de Juan Emilio Cheyre, fundador el 2006 y quien lo timoneó durante su primera década.

Jorge exhibe una brillante y fructífera historia. Alumno del colegio Padres Franceses de Viña del Mar, se trasladó a Santiago para estudiar derecho. “Tuve una vida universitaria tremendamente rica en muchos aspectos. Siempre me ha llamado la atención el eslogan de la UC que reza ‘el comienzo de tus mejores años’ y desde el inicio lo hice propio. Presidí el centro de alumnos de la facultad de Derecho, postulé a la presidencia de la FEUC, fui ayudante, participé de las distintas actividades de acción social, etc. Y en esa línea, siempre les recalco a mis estudiantes la importancia de gastar la experiencia universitaria”, cuenta.

Una vez titulado, continuó vinculado a su alma máter como ayudante y profesor part time. En paralelo, conoció de cerca el mundo privado, siendo parte de dos prestigiosos estudios de abogados y centrando su labor primordialmente en asesoría comercial y financiera. Luego de tres años, sintió con fuerza la inquietud de participar en temas de servicio público.

“El 2008 decidí hacer un giro y seguir mi pasión. La facultad de Derecho me invitó a integrar de forma estable su cuerpo académico y a armar el departamento de Educación Continua. Un área estratégica para la Facultad y que hoy capacita en el área legal a más de mil profesionales anualmente”, afirma Jorge.

Y los giros continuaron. Durante el gobierno del ex presidente Sebastián Piñera se le presentó un nuevo desafío. Primero como asesor del ministerio de Economía y luego, durante tres años, como jefe de gabinete del subsecretario de Hacienda. Sobre ese tiempo recuerda: “Trabajar en un gobierno es un aprendizaje a otra escala. Lo que tú haces o dejas de hacer tiene un impacto a nivel nacional y eso conlleva una gran responsabilidad. Es invaluable la oportunidad de vivir desde adentro lo complejo que es gobernar y lo importante que resulta mantener un cable a tierra que te recuerde que el propósito último es el ciudadano y el mejoramiento permanente de su calidad de vida”.

Y agrega: “Inmerso en este contexto estatal, me di cuenta de que no existía una forma eficaz de atraer a jóvenes talentos al sector público. Fue así como creamos ‘Prácticas para Chile’, un programa que convoca a estudiantes de mínimo tercer año de universidad a hacer su práctica o una pasantía en el sector público. En definitiva, nuestro objetivo fue potenciar la educación cívica e invitarlos a conocer cómo se generan las políticas públicas en el mundo real. Una valiosa iniciativa que afortunadamente se mantiene como política estatal”, recalca. No está demás resaltar que, en esa misma época, la revista “Sábado” de El Mercurio lo eligió como uno de los 100 líderes jóvenes chilenos del 2013.

New York, New York…

Como suele ocurrir con un cambio de gobierno, cambiaron también los cargos de confianza. Fue entonces cuando Jorge sintió que era el momento de cumplir el sueño pendiente de estudiar en el extranjero. Tras postular a las distintas becas y universidades, se concretó la posibilidad de cursar un Master in Public Administration (MPA) en la New York University (NYU).

“Una experiencia alucinante. Un proyecto que armamos familiarmente y que resultó la mejor decisión que pudimos tomar. Partimos con mi señora -casado desde el 2011 con la psicóloga infanto juvenil Soledad Reyes- y mi hija Sofía, que en ese entonces tenía menos de dos años. Allá nació José Antonio, nuestro segundo hijo. Sin duda, no fue fácil acomodarnos a una nueva realidad en la que no contábamos con la red de apoyo en la crianza de los niños a la que los paisanos estamos tan acostumbrados. Pero fue un año y medio extraordinario, de constante aprendizaje, de crecimiento personal, profesional, familiar y que, sin duda, fortaleció el vínculo con mi mujer y mis hijos”, sintetiza.

Ya de vuelta en Chile, fue recibido nuevamente por la facultad de Derecho de la Universidad Católica, donde hoy combina sus tiempos entre la dirección del CEIUC -desde octubre de 2016- y las clases.

-¿Cuál es el sello que quisieras imprimir al CEIUC bajo tu dirección?
-Nuestro mayor desafío es que el Centro se posicione en Latinoamérica como un referente en ciertas materias internacionales que hemos definido como prioritarias: la gobernanza, la integración económica y la globalización.

-¿Qué significa para ti comandar un Centro como este?
-Los cargos son prestados y uno tiene que tomarlos como una oportunidad para desarrollar iniciativas. Es importante que siempre vaya acompañado del mejoramiento continuo, de la instalación de nuevos temas en la agenda y de la generación de impactos positivos.

-Como CEIUC, ¿recogen el conflicto árabe-israelí?
-Obviamente, como Centro de Estudios Internacionales, y más aún en una universidad católica, nos hacemos cargo de la misión de promover el acercamiento y de propiciar iniciativas de entendimiento entre ambos pueblos. En esa dirección, en distintas ocasiones hemos generado actividades y mesas de conversación con representantes de las dos comunidades con el fin de encontrar puntos de encuentro.

-Finalmente, ¿qué valores árabes sientes que te han marcado y que quisieras transmitir a tus hijos?
-Básicamente tres: el valor de la familia, la voluntad de emprender, y el respeto hacia los mayores.

 

Paula Mobarec Hasbún

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