La educación, la cultura y el compromiso con la infancia han marcado gran parte de la trayectoria de Andrea Yarur. Educadora de párvulos y licenciada en educación, fue la primera chilena en incorporarse al programa de filantropía de UNICEF y se convirtió en la primera Major Donor de la organización en Chile, consolidando un trabajo sostenido en favor de la niñez y las causas humanitarias.
Ha desarrollado gran parte de su labor vinculada al mundo de las artes a través de la Galería Patricia Ready y de la Fundación ArteMás, impulsando iniciativas destinadas a ampliar el acceso a la cultura y apoyar nuevos talentos.
Durante los últimos años, además, ha fortalecido su participación en proyectos relacionados con la acción social y la infancia, colaborando con UNICEF y promoviendo iniciativas orientadas a generar conciencia sobre distintas problemáticas humanitarias.
Su vínculo con Palestina forma parte importante de esa historia. Descendiente de una familia palestina, observa con preocupación el impacto que el genocidio ha tenido sobre la población civil en Gaza, particularmente en los niños y niñas que enfrentan las consecuencias de una crisis humanitaria que se prolonga desde hace meses.

En un reciente discurso durante una actividad de UNICEF, sostuvo que la solidaridad no debe entenderse como caridad, sino como conciencia. Una reflexión que conecta con su historia familiar, pero también con el compromiso que hoy mantiene con diversas iniciativas vinculadas a la infancia y a la visibilización de la realidad palestina.
En esta entrevista con Al Damir, reflexiona sobre sus raíces palestinas, la responsabilidad social, el trabajo que desarrolla junto a UNICEF y su participación en proyectos audiovisuales como Tierra Palestina: Cambio Global, una producción que busca acercar al público a las historias humanas que existen detrás del conflicto.
- En tu discurso en UNICEF mencionaste que tu historia está profundamente ligada a Palestina. ¿Qué significa Palestina para ti hoy, tanto a nivel familiar como humano?
“Palestina son mis ancestros, mi cultura, mi historia, mi manera de ver la vida. A nivel familiar tiene que ver con cómo me educaron, los aprendizajes y la resiliencia que me transmitieron mis abuelos, con ejemplos claros de cómo actúa la familia frente a problemas o desafíos, pues desde pequeña me enseñaron a valorar mi origen y estar orgullosa de la cultura árabe.
A nivel humano, me conmueve lo que sucede en la actualidad en el territorio palestino, a las familias que allí se encuentran y sobre todo me duele lo que deben vivir los niños y niñas que viven ahí”.
- ¿Cómo has vivido emocionalmente todo lo que está ocurriendo en Gaza y Palestina durante este último tiempo, especialmente pensando en los niños afectados por la crisis humanitaria?
“Con mucha tristeza e impotencia, además de preocupación. Por eso he tratado de hacer cosas y mostrar la realidad de lo que allí sucede, por ejemplo he sido parte de la producción de proyectos audiovisuales para visualizar el conflicto en Gaza, a través del documental Tierra Palestina: Cambio Global y la animación We Make the Light, cortometraje que muestra la situación que viven las familias y particularmente los niños allá.
Al mismo tiempo, creo fundamental reflexionar acerca de la solidaridad y empatía con la cultura palestina, pues es muy importante educar para la paz, crear conciencia de que lo que vemos no es normal ni puede ser aceptado y aprender lecciones duraderas para un mundo más humano”.
- En tu discurso hablas de que tener mayores posibilidades es una responsabilidad. ¿En qué momento entendiste eso de manera más profunda?
“Sí creo que quienes tienen mayores posibilidades de aportar también tienen una responsabilidad mayor. No lo veo solo como una opción, sino como un deber ético moral.
Si tengo acceso a recursos y a la posibilidad de colaborar, especialmente en favor de niños y niñas, siento que tengo un compromiso más grande que alguien que no cuenta con esas mismas oportunidades.
La comprensión de esto la tengo desde chica, pues mi bisabuelo tenía una mirada social al desarrollar su fábrica y una especial preocupación por los trabajadores y sus familias. Luego mi abuelo y mi padre continuaron esa labor. Mi familia en toda su extensión ha sido un ejemplo a seguir al cuidar a las personas que son parte fundamental de los proyectos que llevamos a cabo”.
- ¿Qué te motivó a involucrarte con UNICEF y con causas relacionadas a la infancia?
“Me involucro particularmente desde mi historia familiar, mis valores y mis creencias. La preocupación que antes te mencionaba de parte de mis abuelos y padres, y también por el hecho de estar siempre ligada a la educación, como motivación personal y como parte de mi proyecto de vida.
Creo profundamente que poder dar oportunidades a la infancia permite no solo que ellos en la actualidad mejoren sus condiciones de vida, sino que sean la base para la construcción de un mundo mejor, al que por supuesto, todos aspiramos”.


- También estás involucrada en el documental Tierra Palestina: Cambio Global. ¿Qué representa personalmente para ti ser parte de este proyecto?
“Ser parte del proyecto del documental adquiere una relevancia fundamental al vincularnos directamente con la historia de Palestina, ya que no solo presenta hechos históricos, sino que los humaniza a través de las experiencias cotidianas de las personas.
A través de este enfoque, permite comprender el conflicto desde una perspectiva más cercana y profunda, alejándose de visiones abstractas o únicamente políticas. Esta producción audiovisual tiene por objetivo generar conciencia acerca de lo que sucede en el mundo palestino y particularmente en Gaza.
Para mí es importante que el documental no solo informe, sino que también sensibilice y eduque, contribuyendo a una comprensión integral de lo que sucede en Gaza y de los alcances que esta situación tiene para las personas que están en medio de esta crisis humanitaria”.
- ¿Sientes que Tierra Palestina busca mostrar una mirada distinta y más humana sobre Palestina frente a lo que normalmente vemos en medios internacionales?
“Sí, creo que es fundamental avanzar hacia una mirada más humana y cercana. El documental muestra historias reales, centradas en las personas y con el contexto histórico de lo que sucede hace muchos años.
Muchas veces, la información que circula se centra en el conflicto desde una perspectiva lejana, sin profundizar en las historias de vida de las personas. Este proyecto permite poner en el centro a las comunidades, especialmente a las familias, mostrando su realidad, sus sueños y su dignidad, lo que contribuye a una comprensión más profunda y empática”.
- ¿Crees que hoy el arte, el cine y los documentales pueden transformarse en herramientas de conciencia social y resistencia cultural?
“Absolutamente. El arte, particularmente el contemporáneo, el cine y sobre todo el formato de documental tienen la capacidad de conectar emocionalmente con las personas y de transmitir mensajes que muchas veces trascienden lo informativo.
Son herramientas poderosas para sensibilizar, educar y movilizar conciencias, especialmente cuando abordan temáticas sociales. En contextos complejos, también se transforman en espacios de resistencia cultural, permitiendo preservar identidades, historias y voces que no siempre son escuchadas”.
- Si pudieras dejar un mensaje sobre Palestina y la infancia al mundo, ¿cuál sería?
“Mi mensaje sería que no perdamos de vista la humanidad detrás de las cifras y las noticias.
Los niños, en cualquier lugar del mundo, merecen crecer en paz, con acceso a educación, protección y oportunidades. Es responsabilidad de todos generar conciencia y promover acciones que contribuyan a un mundo más justo, donde la infancia sea siempre una prioridad”.
Su vínculo con Palestina, sumado a su trabajo en educación, cultura y acción social, la ha llevado a involucrarse en iniciativas que buscan visibilizar las consecuencias humanas de la guerra, especialmente en la infancia.
En un contexto donde Gaza suele aparecer reducida a estadísticas, destrucción y cifras de víctimas, Andrea Yarur insiste en la necesidad de recuperar las historias humanas que existen detrás de cada noticia. Desde el trabajo con UNICEF hasta proyectos audiovisuales como Tierra Palestina: Cambio Global, su apuesta apunta a generar conciencia, fomentar la empatía y recordar que los niños y niñas deben estar siempre en el centro de cualquier esfuerzo por construir un futuro más justo.
Porque, más allá de las fronteras y los conflictos, sostiene que ninguna infancia debería crecer bajo el miedo, la violencia o la incertidumbre.


