César Abu Eid es el conductor de Palestina por Siempre, un espacio radial emitido por Radio Universidad de Chile que, desde una perspectiva anclada en el derecho internacional y los derechos humanos, busca explicar la realidad palestina más allá de los titulares, los eufemismos y la desinformación instalada en los grandes medios.
A través de entrevistas, análisis y conversación, el programa aborda la historia, la identidad, la cultura y el presente de Palestina, cuestionando las narrativas que reducen décadas de ocupación, violencia y despojo a un simple “conflicto”.
En entrevista con Revista Al Damir, Abu Eid reflexiona sobre el sentido y la trayectoria del programa, su vínculo con la comunidad palestina en Chile y con personas que, sin tener lazos de sangre con Palestina, se han comprometido activamente con la causa.
Asimismo, analiza los desafíos comunicacionales actuales, el rol de la radio y las redes sociales en la disputa por el relato y la necesidad de sostener espacios de comunicación rigurosos, críticos y coherentes frente a un escenario mediático marcado por la omisión y la falta de contexto.
Por: Valeria Apara Hizmeri.
1) Para quienes aún no lo conocen, ¿dónde y cuándo se transmite el programa, y qué tipo de contenidos pueden esperar los auditores?
“El programa se transmite por Radio Universidad de Chile los domingos, de 9:00 a 10:00 de la mañana. También puede volver a escucharse en la plataforma “Volver a escuchar” de la radio y en Spotify.
El programa cuenta con entrevistados de distintos ámbitos que permiten abordar los elementos que conforman un país: la cultura palestina, la identidad, la historia, el presente de Palestina y la ocupación, incluida la ocupación criminal del sionismo israelí que no deja respirar a los palestinos en ninguna parte.
Se abordan preguntas como por qué Palestina sigue siendo un territorio ocupado, entre otras, buscando entregar respuestas de manera clara y accesible, sin perder la profundidad del análisis, especialmente frente a la indiferencia con que se observa la situación de ocupación que vive el pueblo palestino”.
2) A lo largo de los años has entrevistado a académicos, activistas, diplomáticos y líderes comunitarios. ¿Qué conversaciones o experiencias dentro del programa te han marcado más y por qué?
“A lo largo del tiempo, el programa ha entrevistado a analistas internacionales, académicos, diplomáticos y embajadores de distintos ámbitos. Sin embargo, lo que más me ha marcado no son necesariamente los nombres, sino el compromiso de la gente sencilla, personas que no tienen ningún vínculo de sangre con Palestina y que, aun así, se la juegan por el respeto al derecho internacional y a los derechos humanos.
Ese compromiso me emociona profundamente, especialmente considerando que el pueblo palestino vive un genocidio que se arrastra desde hace décadas y que hoy se ha intensificado de manera brutal.
Me impacta el trabajo de agrupaciones y personas que, desde distintas comunas del país, como en Ñuñoa o Pucón, se organizan, se movilizan y levantan la voz por Palestina. Esa gente es la que más me sorprende y la que me da fuerza, fe y optimismo para seguir haciendo el programa semana a semana”.
3) Desde tu experiencia, ¿qué papel cumple la radio como herramienta para difundir la realidad palestina y combatir la desinformación?
“El programa de radio cumple el objetivo de aportar, desde su lugar, a enfrentar la desinformación que suele presentar lo que ocurre en Palestina como un simple ‘conflicto’ o una ‘guerra’, reduciendo la realidad únicamente a Gaza y omitiendo lo que sucede a diario en Cisjordania, donde se hace imposible la vida del pueblo palestino y se intenta borrar su cultura, identidad y raíces.
En ese contexto, muchos grandes medios de comunicación, al menos en la realidad que conozco en Chile, son cómplices al no nombrar los hechos por lo que son. Nunca presentan a Benjamín Netanyahu como lo que es: un acusado por crímenes de guerra que está siendo buscado internacionalmente, sino simplemente como el primer ministro de Israel.
Desde el programa tratamos de dar lógica, sentido y explicación a esas omisiones, aportando información basada en el derecho internacional y los derechos humanos”.
4) ¿Cómo crees que Palestina por Siempre ha aportado a la comunidad palestina en Chile y al público en general en términos de memoria, identidad y conciencia política?
“Creo que el aporte del programa ha sido la rigurosidad. No porque se llame Palestina por Siempre dejamos de mirar la realidad. En ese sentido, hemos construido una plataforma que cada día llega a más personas, algo que se refleja en las manifestaciones por Palestina, donde mucha gente identifica y reconoce el programa.
Se trata de un espacio serio, sin populismo ni discursos de odio. Entregamos nuestra verdad basada en el derecho internacional y los derechos humanos, y no nos salimos de esa línea.
Creo que eso ha ayudado a que muchas personas reflexionen y tomen conciencia de las atrocidades que se cometen contra el pueblo palestino, entendiendo que no se trata de hechos aislados de un gobierno, sino de una política de Estado”.
5) Mirando hacia adelante, ¿qué temas o desafíos te gustaría abordar en el programa para seguir fortaleciendo este puente entre Chile y Palestina?
“El principal desafío es seguir aportando, explicando y desactivando las mentiras que instala el sionismo internacional y que muchos medios reproducen sin cuestionar. También es fundamental que la propia comunidad palestina comprenda la importancia que hoy tienen los medios de comunicación y las redes sociales en la construcción de opinión pública.
Desde el programa no ocultamos nada ni cambiamos el discurso según el contexto. Nos basamos de manera constante en el respeto al derecho internacional y a los derechos humanos, y no eludimos las contradicciones que existen en el propio proceso palestino.
Seguiremos cuestionando narrativas como los supuestos acuerdos de paz que se imponen sin la participación del pueblo palestino y que se rompen de inmediato con asesinatos de niñas y niños. Ese es el desafío permanente: seguir explicando, incomodando y generando reflexión”.

