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Claudia Bendeck Inostroza, nueva directora de Gendarmería: “SÉ QUE MI PADRE ESTARÍA ORGULLOSO DE MÍ”

En los 86 años de la institución es la primera mujer en ser elegida para asumir este cargo.

 

En esta entrevista exclusiva para Al Damir, conversó de sus desafíos y de cómo se da el tiempo para cocinar una buena comida árabe y compartirla en familia. Su nombramiento no dejó indiferente a nadie en la escena política.

Y es que hace unos meses, la ingeniera comercial y descendiente de palestinos, Claudia Bendeck Inostroza, marcaba un antes y un después en el país, al ser elegida por el Presidente Sebastián Piñera, como la primera mujer en asumir el cargo de la Dirección de Gendarmería de Chile. Cuenta con una trayectoria de veinte años ligada al área de Recursos Humanos de grandes conglomerados como Unilever Chile, Copesa, Megasalud y Laboratorio Tecnofarma. Si bien reconoce que siempre ha estado ligada a la política, esta es la primera vez que juega en las grandes lides.

 

“Cuando me llamaron para ofrecerme el cargo de Directora Nacional de Gendarmería debo reconocer que me sorprendí. Fue un orgullo que me consideraran para este gran desafío tomando en cuenta, además, que sería la primera mujer en ejercerlo. También tuve que reflexionar, en familia, de lo que ello significaría. Sabía que se venía un camino importante que requeriría mucho tiempo y energía, por lo que debíamos aceptar estas condiciones que eran por un bien común”, afirmó Claudia Bendeck. Asimismo, agregó que su vida ha estado marcada por trabajar por lo que quiere. “Soy una persona de convicciones que hacen que me mueva para alcanzar mis objetivos. Sin embargo, nunca he dejado de lado a mi familia y amistades, que son mi motor y centro. Soy una persona de risa fácil, pero que también tajante en decir lo que no me gusta”.

 

¿Cómo recuerda el minuto en que recibe esa llamada en que le preguntan si acepta el cargo de Directora de Gendarmería? ¿Qué pensaba en ése momento?

 

Pasó muy rápido porque siempre quise trabajar en el servicio público. Tengo vocación de servicio, pero nunca había estado en primera línea. Quería ser parte en el gobierno pero jamás me imaginé esto.Pensé que sería algo más alineado con mi experiencia profesional.

Cuando me llamó el subsecretario de Justicia para contarme que tenía esta oportunidad, lo encontré un desafío atómico. Era Gendarmería, primera mujer en una institución muy masculina. Me dijo que había que tener ciertas características y una de ellas era tener carácter. Los que me conocen saben que tengo harto carácter. Le dije al subsecretario que pondría siempre el foco en las personas y el desarrollo humano. Los que la conocen la definen como “una mujer conciliadora” y de aunar criterios en tiempos de crisis.

 

¿Está de acuerdo?

 

Cuesta, ¿sabes? He trabajado con distintos perfiles de personas con periodistas, médicos y gente de la salud que tampoco era fácil y ahora, en Gendarmería con uniformados que además tienen una estructura del mando súper potente. Desde que cumplí 40 años el equilibrio es la palabra clave, ni tan lejos que me hiele ni tan cerca que me queme. Es un trabajo que requiere compromiso total y creo haber armado un buen equipo. “Tenemos que desarrollar un cambio de mentalidad para entender que nuestro rol es: custodio-reinserción”, destacó Claudia Bendeck.

 
¿La decisión de asumir como directora lo conversó con su familia?, ¿qué le dijeron sus hijos?

 

Sofía, que es la más chica, sufre un poco más porque me ve menos y es bien apegada a mí. Mi hijo Fernando de ocho años también me dio el ‘sí’. Ambos comprendieron que estaríamos trabajando por el país.

 

¿Qué opinan ellos de ver a la mamá ahora en televisión?

 

¡Eso ha sido todo un tema! Además, por seguridad debo andar con escolta, lo que afecta harto tu privacidad. No ha sido fácil para mi, pero me inspira saber que mi padre estaría orgulloso de que su hija esté a cargo de este tremendo desafío. El llegó a Chile desde Belén en 1908, junto a sus nueve hermanos. Hoy, con mis primos tenemos un grupo llamado “Bendeck por Chile”, además de un grupo de whatsapp. De hecho, por ahí les conté -un día antes- que iba a asumir este cargo. Quería que lo supieran por mí y no por la prensa.

 

¿Qué le gusta hacer en sus ratos libres, cómo se relaja?

 

Cuando estoy en mi casa me gusta cocinar. Es mi relax y mi única habilidad manual. Hago comida árabe y la mezclo con mis raíces sureñas heredadas de mi madre. Comer y cocinar es uno de mis máximos placeres. Si bien mi vida ha cambiado la buena mesa sigue ocupando un lugar especial. Los fines de semana los dedico a mis hijos y, en el verano, los momentos de relajo giran en torno a la piscina. Me gusta mucho leer de política y de historia.

 

Su sello personal

En estos meses que ha logrado conocer más a fondo el trabajo de Gendarmería, ¿qué rescata de la labor que realizan?

 

Hay cosas tan lindas y desconocidas de Gendarmería, pero siempre se destaca lo malo. Además, el tema de las personas privadas de libertad nunca ha sido una prioridad, no da voto. Sin embargo, es una responsabilidad social del país porque somos un eslabón muy importante en la seguridad y en combatir la delincuencia.

 

De los 12 lineamientos que le encomendó el presidente Sebastián Piñera, ¿Cuáles son los hitos que espera marcar como directora de Gendarmería?

 

Creo que hay cosas que son de carácter básico y obligatorio como el Plan de Vida digna de los reclusos y funcionarios. Ahí el cumplimiento de los derechos humanos cobra importancia. El estar privado de libertad no te excluye de estos derechos. Por ejemplo, las personas transexuales no quieren ser allanados por el gendarme del sexo que ellos no tienen. Son detalles importantes para no vulnerar sus derechos y el subsecretario consideró razonable mi planteamiento.

 

¿Qué otros desafíos tiene?

 

Mejorar los turnos de los funcionarios es relevante. Las jornadas de trabajo son muy largas y tienen pocos días para ir a ver a sus familias. La transformación y modernización de la institución es otro gran tema. Falta mejorar el tema tecnológico desde la custodia hasta la reinserción y para ello se necesitan más recursos. Estamos viendo las mejores opciones con el ministro de Justicia y el subsecretario.

 

¿Es factible la reinserción?, ¿se logra realmente?

 

Gendarmería tiene un papel impotante en la rehabilitación y reinserción de las personas que están privadas de libertad. Tenemos que desarrollar un cambio de mentalidad para entender que nuestro rol es: custodio-reinserción

 

¿Cree usted que la sociedad chilena hoy en día da oportunidades concretas para la reinserción?

 

Hay trabas burocráticas y legales que se deben despejar. Por ejemplo, no puedes trabajar en el sector público si tienes algún tipo de condena. Entonces ya este empleador es el primer discriminador. Hemos empezado a desarrollar una alianza público privada con la Confederación de la Producción y el Comercio. La verdad es que existe mucha apertura, porque todo el mundo entiende que al final, la mejor manera de ayudar al país es fomentando la rehabilitación y reinserción de las personas. De hecho, hay varios proyectos que desconocía, como por ejemplo, el que ha trabajado, desde el 2009, la Cámara Chilena de la Construcción con el programa Cimientos, que ha formado a 1.800 maestros de la construcción, quienes ya están trabajando en distintas obras. Eso no lo dice nadie y con un nivel de reincidencia súper bajo.

 

¿Qué pasa con la población penal femenina?

 

La población de condenadas es baja, es decir, de los 40 mil reclusos que están en sistema cerrado, unas 3.700 son mujeres. El 60% de ellas están condenadas por microtráfico. Lo que nosotros debemos hacer es darles las herramientas para que no sigan delinquiendo. En cárceles como el Centro Femenino San Joaquín, se respira un ambiente distinto y conmovedor. Se desarrollan una gran cantidad de iniciativas como formación en peluquería, manualidades y tenemos hartas panaderías. Nuestras reclusas fabrican el pan que se vende en el Congreso y colegios municipalizados, entre otros. Hay otras iniciativas como la fabricación de longanizas en San Carlos y vino en Angol. Es esperanzador trabajar por la rehabilitación y la reinserción de las personas.

 

Por Paulina Latrach T.

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