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Claudia Sabat: “Los santiaguinos deben redescubrir Yungay”

Esta actriz y productora impulsa el desarrollo de este barrio desde el Espacio Gárgola, su trinchera personal. 

Claudia Sabat tiene 42 años, es actriz, cuenta cuentos, dueña junto a Roberto Baltra de Espacio Gárgola, que es la productora, tienda de diseño y centro de eventos más conocido de barrio Yungay. Desde ahí, se ha convertido en precursora del desarrollo sustentable de este sector. También hace 20 años tiene su propia productora de eventos llamada Animar. Pero, más allá de la emprendedora, está la madre. Su hijo, Sebastián (15 años), nació con un problema neurológico y aunque no le daban más de un día de vida, sigue con ella. “Es un luchador”, dice con orgullo Claudia.

 

La veta palestina viene de su padre, Ramón Sabat, también actor y profesor de matemáticas. Nacido en Lota, tuvo que estudiar teatro a escondidas. “Mi abuelo nació en Belén y mi abuela en Chile, pero también era de la colectividad. Tuvieron 8 hijos, uno de los cuales es padre del alcalde de Ñuñoa”. De la familia, cuenta, le queda lo sibarita y querendona. “Soy una gozadora de las comidas, la vida y de lo social. Estar con mi gente me gusta mucho. Adoro a mi familia. Esa esencia que tenemos quienes somos de origen palestino es lo que más rescato”, señala.

 

EMPRENDEDORES UNIDOS

 

Claudia sabe que esto de jugársela por el desarrollo del histórico barrio Yungay es algo que tiene mucho que ver con su lado árabe. “Nuestros ancestros, nuestra familias estaban acostumbradas a la vida de barrio, que es la que nosotros cultivamos acá, algo que para mí es irremplazable. Antes, la gente se conocía con los vecinos, se visitaba y ahora es algo raro en Santiago”, opina. Por eso, le interesa aplicar los conceptos del movimiento slow-city en nuestra capital. “Queremos que la vida calmada de ciudad se desarrolle acá. Que la gente camine sobre los adoquines, vea por dónde pasaba el troley o la estación de trenes. Yungay es un barrio que tiene todo por descubrir y que deberían descubrirlo los santiaguinos primero”, afirma enfática.

 

¿Y cómo planea hacerlo? Uniéndose con otros emprendedores del vecindario. “Queremos formar la corporación cultural del barrio Yungay para mantener el patrimonio histórico, arquitectónico, cultural y gastronómico. Es decir, cuidar el patrimonio desde sus distintas miradas. Este proyecto está ahora en vías de legalización”, anuncia sobre el trabajo de levantar el sector que ha sido atesorado tanto por vecinos como empresarios. Por ejemplo, el movimiento por la defensa del barrio Yungay logró que fuera declarada zona típica patrimonial. “Eso que significa varias ventajas, pero también muchas exigencias, como no transformar las fachadas y pedir permiso al Consejo de Monumentos Nacionales para hacer cualquier transformación, lo que hace a los procesos de restauración largos y engorrosos, pero que permite limitar el remplazo de la arquitectura patrimonial por lo moderno”, aclara.

 

BARRIO HISTÓRICO

 

El sueño de los emprendedores de Yungay es que el barrio se reconstruya, continúe floreciendo y pueda desarrollar un turismo amigable. Claudia argumenta que es algo inevitable, ya que se trata de un lugar con mucho contenido histórico: “Esto es lo que se conocía como la Villita de Portales porque el dueño de todas estas tierras era el papá de Diego Portales. Aquí también está la Plaza Yungay, donde se levantó el Monumento al Roto Chileno, dedicado a quienes pelearon en la famosa batalla contra la confederación Perú-Boliviana. En definitiva, acá se gestó la ciudad, estamos en el casco histórico. Además, Yungay es el segundo barrio más antiguo de Chile y tiene una fuerte carga histórica”.

 

También, alaba la riqueza social de sus pobladores. “Hay una amplia gama de actores, personajes. Tienes gente que vive en cités muy poblados y otros en modernos loft. Y al final, todos van a comprar al almacén de la esquina. Se hace vida de barrio, a pie o en bicicleta. Hay una relación de vecinos”.

 

Cristina Correa Siade

 


LA GÁRGOLA 2012


a casona, que data de 1920, tiene una llamativa gárgola sobre la puerta. Por eso la casa fue conocida con ese nombre incluso antes que Roberto “Tito” Baltra llegara como arrendatario para vender los muebles que traía desde Indonesia, China o Filipinas. El negocio iba bien, así que luego empezó a fabricarlos a pedido. Entonces, se le ocurrió hacer fiestas para difundir su tienda. Para actuar en uno de esos eventos, contactó a Claudia y nunca más se separaron.

 

Ahora preparan el plan más ambicioso de su historia, instalar un restorán”, y ya llevan siete meses en la tarea de remodelar la casa. “La gente lo pedía. Cada vez que hacemos el Decomoda, nos preguntaban si teníamos algo para comer. Por eso primero pusimos un stand con cafetería y terminamos apostando por un restorán”, dice.

 

Decomoda es un evento organizado por Espacio Gárgola que reúne a distintos expositores de diseño, decoración y artesanías cada tres meses para exponer y vender sus trabajos, con entrada gratuita para el público. El último se realizó entre el 25 y 27 de mayo.

 

Este 2012 se viene lleno de nuevos desafíos para Claudia y Tito porque también están desarrollando La Percha, un proyecto que planea dar lugar a diseñadores independientes para que puedan exponer su ropa en forma permanente.

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