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Cristina Schain: Descubrimos a la «Cristi» y los sabores de su abuela

NUESTROS EMPRENDEDORES

Esta psicopedagoga y actriz de oficio -por diversas vueltas de la vida- decidió emprender: primero vendiendo dulces árabes y, hace cinco años comenzó a dar clases de cocina inspiradas en las recetas de su abuela. Actualmente, en paralelo comenzó a estudiar un diplomado en salud mental para el bienestar y la felicidad a través del arte.

Su entusiasmo y alegría al conversar dan cuenta que Cristina Schain es una apasionada y le pone el corazón a todo lo que hace en su vida. Además, su premisa diaria es “amo todo lo que hago”. Tras su separación, ella y su hija María Jesús se vieron muy agobiadas en lo económico, por lo que ambas buscaron una alternativa para generar recursos. Pero fue el Saint George College, quien les abrió sus puertas para que se instalaran al interior del colegio a vender dulces árabes, aunque todo el mundo les decía que era una idea “descabellada”, porque era la época de pleno calor. Su hija partió con un canasto vendiendo los recortes de los dulces (receta de su abuela) junto a unas amigas y la “Cristi” –como la llaman sus amigos- cuenta casi emocionada que ése primer día vendieron todo en tiempo récord.

“Ahora que recuerdo ése día, fue una locura. Habíamos vendido todos los dulces, cuando un apoderado del colegio se acerca a la María Jesús y le pregunta si vendemos hojitas de parra y, ella sin preguntarme le respondió que sí. ¡Yo no lo podía creer! Pero aceptamos el desafío y ese fin de semana corrimos para lograr dar con todo el pedido que nos había encargado el apoderado y, además queríamos que quedara contento. Fue así como nos dimos a conocer, fue el boca a boca, porque las personas decían: ‘ellas hacen comida árabe’… Así fue como comencé a cocinar -por primera vez- para personas ajenas a mi familia y amigos cercanos, pero pasó el tiempo y empecé a descubrir que podía fusionar todo lo que amo y hago en un sólo lugar. Todo lo que he logrado en estos años ha sido con la ayuda de mi María Jesús y bueno, mis amigos que fueron los primeros que comenzaron a tomar mis clases de cocina árabe”, cuenta Cristina Schain, dueña de la pyme “Donde la Cristi”.

Ya son cinco años en esta aventura que ha tenido de dulce y agraz, pero Cristina tiene distintas áreas en las que se siente feliz desarrollándose como profesional, mujer, madre y emprendedora. Porque no todo es cocina en la vida de la “Cristi”, sino que también se dedica a realizar asesorías psicopedagógicas y psicológicas a niños, adolescentes y adultos mayores. Lo mejor que le ha traído a su vida la cocina árabe es la posibilidad de recibir a un grupo de personas y reunirlas en torno a la comida. “Donde la Cristi” crea un ambiente especial que logra que personas que dicen no cocinar ni un huevo, terminan felices preparando de todo yle pierden el miedo a atreverse a probar, a explorar y saborear distintos platos.

También nos cuenta que sus clases son temáticas y que lo mejor de todo es queel ambiente lo prepara junto a su hija en su propia casa donde habilitó una cocina que se arma todo para recibir entre 8 a 10 comensales.

Pero, ¿quién ha sido la fuente de inspiración de todo este emprendimiento? “Todo esto es en honor a mi amada Sette Ignacia David de Schain, quien fue mi mejor amiga, cómplice y todo… suena a la letra de una canción, pero es la verdad. Mi abuela lo es todo, aprendí de ella desde chica, la acompañaba en sus numerosas reuniones sociales porque fue la presidenta fundadora del Hogar Sirio Palestino donde albergaban a niñas de descendencia árabe que vivían en condiciones muy desfavorables. También fue la presidenta de la iglesia ortodoxa María Magdalena, hacía de todo, igual que yo”, comparte con orgullo Cristina.

Y agrega: “mi sueño de niña era trabajar en el hogar junto a mi abuela y lo logré. Porque mi primer trabajo como psicopedagoga fue allí y fui directora junto a ella. Tras su partida volví en dos ocasiones, pero la situación no me permitió seguir. Salté nuevamente a la cocina, algo que también aprendí de mi abuela. Hoy hemos incorporado las redes sociales a a nuestro emprendimiento, incluso tenemos un catálogo por whatsapp, algo fundamental durante la pandemia. Nunca he bajado los brazos y siento que mi fe en Dios es tan fuerte que él mueve todos los hilos y mi sette le debe soplar en el oído que no se olvide de nosotras… He sacado a mi

hija adelante y estoy muy orgullosa de la niña maravillosa que Dios me regaló, no sabes lo que significa ella para mí, es mi motor de vida”. Finalmente, la “Cristi” nos adelantó que muy pronto viene su nueva clase de cocina cargada de sorpresas, para ello es muy importante estar atento a las redes sociales, en especial a su Instagram @dondelacristi y, por supuesto nos compartió su última reflexión de cocinera: “¡amamos comer!”

Por Paulina Latrach Toro.

Por Paulina Latrach Toro.  

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