El informe, titulado «La esencia de la infancia ha sido destruida»: El ataque deliberado de Israel contra niños palestinos en el Territorio Palestino Ocupado desde el 7 de octubre de 2023, analiza las violaciones y crímenes cometidos contra niños palestinos entre el 7 de octubre de 2023 y el 31 de marzo de 2026, con especial atención a la Franja de Gaza.
Según la Comisión, desde el inicio de la ofensiva, al menos 20.179 niños palestinos han sido asesinados y 44.143 han resultado heridos. El informe sostiene que estas cifras reflejan un patrón de ataques y privaciones dirigido contra la infancia palestina, a la que identifica como un elemento esencial para la continuidad del pueblo palestino.
«Dado que los niños representan la continuidad biológica y social del grupo, la Comisión tiene motivos razonables para concluir que estos actos forman parte de una estrategia deliberada para destruir el futuro de los palestinos en Gaza atacando a sus niños», señala el documento en sus conclusiones.
Un informe centrado en la infancia palestina
El documento examina el impacto directo e indirecto de las operaciones israelíes sobre la vida de los niños palestinos. Para ello, la Comisión aplicó un análisis integral de derechos de la infancia, considerando los daños físicos, psicológicos, sociales, emocionales, cognitivos y familiares provocados por las acciones militares, las detenciones, la destrucción de infraestructura civil, el bloqueo, el hambre y el desplazamiento forzado.
La investigación aborda ataques intencionados contra niños, detenciones y malos tratos, violencia sexual y de género, ataques contra centros educativos y sanitarios, destrucción de hospitales, orfanatos y escuelas, así como las condiciones de vida impuestas en Gaza, que han provocado mortalidad infantil evitable, desnutrición, enfermedades, trauma psicológico masivo y una crisis sin precedentes para la infancia.
La Comisión también documenta el aumento de la violencia de colonos israelíes contra niños palestinos en Cisjordania, incluida Jerusalén Este, y responsabiliza a Israel no solo por las acciones directas de sus fuerzas de seguridad, sino también por permitir, facilitar o no impedir la violencia ejercida por colonos.
Israel no respondió a las solicitudes de información
Para elaborar el informe, la Comisión reunió información de múltiples fuentes, verificó miles de documentos públicos y realizó entrevistas con víctimas, testigos, profesionales de la salud, periodistas, abogados y expertos.
También recibió informes médicos, radiografías, fotografías, videos y testimonios de pacientes que autorizaron el uso de esa información. Además, consultó a patólogos forenses independientes para analizar pruebas médicas y visuales relacionadas con niños palestinos asesinados o heridos.
La Comisión informó que desde el 7 de octubre de 2023 envió 13 solicitudes de información o acceso al Gobierno de Israel. No recibió respuesta. En cambio, el Estado de Palestina y el Ministerio de Salud de Gaza sí entregaron información.
Gaza sigue bajo ocupación, afirma la Comisión
Uno de los puntos centrales del informe es que Gaza continúa siendo considerada territorio ocupado bajo el derecho internacional. La Comisión sostiene que Israel mantiene control sobre el espacio aéreo, las aguas territoriales, los cruces fronterizos y, desde octubre de 2023, volvió a ejercer presencia militar y control sobre el terreno en distintas zonas de la Franja.
Por ello, la Comisión recuerda que Israel tiene obligaciones como potencia ocupante, establecidas en el Cuarto Convenio de Ginebra, el derecho internacional humanitario, el derecho internacional de los derechos humanos y la Convención sobre los Derechos del Niño.
Estas obligaciones incluyen garantizar la protección, el cuidado, la supervivencia, el acceso a alimentos, atención médica, educación, reunificación familiar y asistencia humanitaria para los niños palestinos bajo ocupación.
Sin embargo, el informe concluye que Israel ha incumplido de forma sistemática esas obligaciones.
Ataques directos contra niños palestinos
La Comisión afirma que Israel ha atacado a niños palestinos de dos maneras principales.
La primera, mediante ataques directos con armas de precisión, incluidos drones, francotiradores y cuadricópteros. El informe identifica casos en los que niños palestinos habrían sido alcanzados en zonas vitales del cuerpo, lo que para la Comisión evidencia la existencia de ataques intencionados.
La segunda, mediante el uso de armas de alto impacto en zonas residenciales densamente pobladas, escuelas, campamentos de desplazados y edificios donde se encontraban familias completas. Para la Comisión, el uso reiterado de este tipo de armamento en lugares donde era previsible la presencia de niños demuestra un desprecio sistemático por la vida infantil palestina.
El informe sostiene que las operaciones israelíes causaron la muerte y graves daños físicos y psicológicos a cientos de miles de niños palestinos, destruyendo “la santidad de la infancia”, incluidos los vínculos familiares, la identidad, la seguridad, la inocencia y el futuro.
La muerte de niños continuó después del alto el fuego
El informe también señala que los asesinatos de niños palestinos continuaron incluso después del alto el fuego de octubre de 2025.
Según la Comisión, menores de edad siguieron siendo asesinados o heridos, incluso al acercarse a la llamada “línea amarilla”, una frontera mal definida dentro de Gaza. El organismo sostiene que un alto el fuego que permite a las fuerzas israelíes abrir fuego contra niños que cruzan una zona imprecisa no puede considerarse un verdadero cese de hostilidades.
La Comisión advierte que la falta de advertencias claras, la ausencia de corredores seguros y la indefinición de esa línea han convertido el área en una “trampa mortal”, especialmente para los niños.
Unidades militares identificadas por la Comisión
En sus conclusiones, la Comisión identifica divisiones, brigadas y unidades de las fuerzas de seguridad israelíes que, según sus investigaciones, podrían ser responsables de muertes y lesiones de niños palestinos en Gaza y Cisjordania.
Entre ellas menciona a la Brigada Kfir, la 162.ª División, la 401.ª Brigada, Shayetet 13, la 98.ª División, la Unidad Multidimensional o Unidad 888, la 99.ª División, la Unidad Duvdevan, la Brigada del Valle del Jordán y los Valles, la Brigada Menashe, la Brigada Ephraim y el Batallón de Paracaidistas.
El informe vincula a estas unidades con ataques específicos en Khan Younis, Sheikh Radwan, Tel al-Hawa, Bureij, Jenin, Tammun, Tulkarem y el campo de refugiados de Al Faraa.
Uno de los casos mencionados es el asesinato de Hind Rajab, la niña palestina de seis años que fue asesinada junto a familiares en Tel al-Hawa, en enero de 2024, mientras también fueron atacados dos trabajadores humanitarios que acudían a rescatarla.
Una generación marcada por la discapacidad
La Comisión afirma que las operaciones israelíes han creado una nueva generación de niños palestinos con discapacidades permanentes. Muchos de ellos crecerán con lesiones severas, amputaciones, dolor crónico, cicatrices físicas y traumas psicológicos.
El informe advierte que estas lesiones no solo afectan la vida individual de cada niño, sino que transforman la discapacidad en una realidad demográfica para Gaza: una generación que necesitará cirugías, rehabilitación, atención médica prolongada y apoyo psicológico durante años, en un territorio donde el sistema sanitario ha sido devastado.
La Comisión señala que Gaza tiene actualmente la mayor concentración de niños amputados del mundo.
Huérfanos, familias destruidas y orfanatos atacados
Otro eje del informe es la crisis de niños huérfanos en Gaza. La Comisión sostiene que las fuerzas israelíes han dejado a miles de niños sin uno o ambos padres.
Además, denuncia que al menos dos orfanatos en Gaza sufrieron daños por ataques directos o indirectos, y que estos espacios de protección infantil fueron convertidos en zonas militarizadas durante la campaña militar israelí.
Para la Comisión, la destrucción de familias, hogares, redes de cuidado y centros de acogida ha tenido un impacto profundo sobre la infancia palestina, dejando a miles de menores sin protección, sin estabilidad emocional y sin entornos seguros para crecer.
Detenciones, tortura y malos tratos
El informe también documenta arrestos, detenciones, torturas y malos tratos contra niños palestinos, especialmente varones adolescentes de Gaza y Cisjordania.
La Comisión afirma que niños palestinos fueron separados de sus familias y comunidades, detenidos junto a adultos, sometidos a violencia física, privados de acceso a abogados y familiares, y mantenidos en condiciones de incertidumbre sobre su paradero.
Según el documento, esta situación puede constituir separación familiar forzosa y, en algunos casos, desaparición forzada.
La Comisión también cuestiona la práctica de tratar a niños palestinos como amenazas de seguridad por hechos no cometidos o por presunciones sobre su conducta futura. Para el organismo, esto plantea graves problemas de proporcionalidad, necesidad y legalidad bajo el derecho internacional.
Violencia sexual y de género contra niños palestinos
La Comisión documenta incidentes de violencia sexual y de género contra niños y niñas palestinos, especialmente durante arrestos o detenciones.
El informe señala que este tipo de violencia provocó graves daños físicos y psicológicos, y que fue utilizada por fuerzas israelíes como una táctica para castigar, humillar, infundir miedo y ejercer dominación colectiva sobre la población palestina.
La Comisión vincula estos hechos con un patrón más amplio de ocupación, hostilidad y violencia intergeneracional contra el pueblo palestino.
Ataques contra hospitales y atención médica infantil
El informe sostiene que los ataques israelíes contra hospitales y centros de salud destruyeron de manera sistemática el acceso de los niños palestinos a atención médica vital.
La Comisión menciona el cierre forzoso de hospitales pediátricos, la destrucción de infraestructura sanitaria, la falta de atención para recién nacidos y el colapso general del sistema de salud en Gaza.
Como consecuencia, niños heridos fueron atendidos en instalaciones dañadas, sobrecargadas o sin condiciones adecuadas. La falta de medicamentos, equipos, personal, anestesia, higiene y cuidados postoperatorios agravó las lesiones y provocó muertes evitables.
Para la Comisión, estos ataques forman parte de un patrón más amplio dirigido contra las infraestructuras esenciales para la supervivencia infantil.
Daño reproductivo y recién nacidos en riesgo
El informe dedica especial atención a las mujeres embarazadas, los recién nacidos y la atención neonatal.
Según la Comisión, los ataques contra la infraestructura de salud materna y neonatal han provocado un impacto grave sobre la natalidad, los embarazos, los partos y la salud infantil en Gaza.
El documento señala que la destrucción de servicios prenatales, el trauma materno, el colapso de la atención neonatal y las condiciones extremas de vida han contribuido a abortos espontáneos, partos prematuros, bajo peso al nacer, mortalidad neonatal y problemas de salud permanentes en recién nacidos.
La Comisión concluye que el daño a la capacidad reproductiva de la población de Gaza y la negación de atención de salud reproductiva han provocado efectos graves, desproporcionados y de largo plazo sobre las mujeres embarazadas, los recién nacidos y las futuras generaciones palestinas.
El hambre como método de guerra
La Comisión afirma que Israel ha utilizado el hambre como método de guerra mediante el bloqueo, el asedio y la restricción de ayuda humanitaria.
Según el informe, los niños de Gaza han sufrido desnutrición aguda y crónica, falta de calorías, proteínas y nutrientes esenciales, así como un deterioro general de su salud.
El documento menciona consecuencias visibles en el crecimiento, el sistema inmunológico y la aparición o resurgimiento de enfermedades. También advierte que la inseguridad alimentaria, la destrucción del sistema sanitario y la reducción de la vacunación han debilitado gravemente la salud infantil.
El informe sostiene además que el hambre ha afectado a mujeres y niñas en todas las etapas de la reproducción: embarazo, parto, posparto, lactancia y cuidado de recién nacidos.
La educación infantil fue destruida en Gaza
La Comisión concluye que los ataques contra escuelas y la interrupción generalizada del acceso a la educación han provocado la supresión total de la educación infantil en Gaza.
Los bombardeos, desplazamientos forzosos y el colapso de servicios básicos han interrumpido años de escolarización. Según el informe, los niños han perdido aprendizajes fundamentales en lectura, matemáticas, memoria, estudio estructurado y desarrollo cognitivo.
Aunque algunos menores han podido acceder a clases improvisadas o educación informal, la Comisión advierte que el daño educativo va más allá de los años perdidos: transforma la infancia palestina en una experiencia organizada alrededor de la supervivencia, no del aprendizaje.
El informe también señala que la interrupción educativa se extiende a Cisjordania y Jerusalén Este, donde fuerzas israelíes y colonos han cerrado escuelas, atacado estudiantes, interferido en la enseñanza y generado miedo permanente.
Trauma psicológico y pérdida de futuro
Uno de los aspectos más profundos del informe es el daño psicológico provocado por las operaciones israelíes y las condiciones de vida impuestas a la infancia palestina.
La Comisión afirma que los niños de Gaza han sido despojados de toda sensación de seguridad, estabilidad y futuro. Han vivido bajo ataques constantes, desplazamientos, pérdida de familiares, hambre, destrucción de viviendas, colapso sanitario y ausencia de espacios seguros.
En Cisjordania, incluidos Jerusalén Este, los niños han sufrido el impacto de redadas militares, arrestos, puestos de control, vigilancia, violencia de colonos y detenciones.
El informe describe una situación de terror ambiental constante, donde la ocupación y el control funcionan como mecanismos prolongados de dominación, afectando la memoria, la identidad, la esperanza y la posibilidad de imaginar una vida futura.
La burla de símbolos infantiles
El informe también aborda videos y registros de soldados israelíes destruyendo o ridiculizando juguetes y símbolos de la infancia en Gaza.
Para la Comisión, estos actos plantean graves preocupaciones éticas, disciplinarias y legales, porque simbolizan la deshumanización de los niños palestinos y la degradación de su mundo cotidiano.
El documento sostiene que este tipo de acciones expresa dominio y control sobre la población palestina, reduciendo los objetos de la infancia a instrumentos de burla, humillación y poder.
Las conclusiones de la Comisión
En sus conclusiones, la Comisión afirma que Israel, como potencia ocupante, está legalmente obligado a garantizar la protección, el cuidado y la supervivencia de los niños palestinos.
No obstante, sostiene que el Gobierno israelí y sus fuerzas de seguridad han causado de forma deliberada la muerte y graves daños físicos y psicológicos a cientos de miles de niños palestinos.
El informe señala que gran parte del daño sufrido por los niños palestinos “no fue incidental”, sino que estuvo dirigido a destruir la existencia de los palestinos en Gaza como grupo.
Para la Comisión, al atacar a los niños, Israel está atacando la capacidad del pueblo palestino de existir, reproducirse, sostener su identidad, preservar su memoria colectiva y ejercer su derecho a la autodeterminación.
Una infancia atacada como futuro colectivo
El informe de la Comisión no presenta la situación de los niños palestinos como una consecuencia secundaria de la ofensiva israelí, sino como un elemento central para comprender la magnitud de los crímenes cometidos en Gaza y el Territorio Palestino Ocupado.
Para la Comisión, los niños no solo han sido víctimas de ataques, hambre, desplazamiento, detención, trauma y destrucción de sus hogares. También han sido atacados como portadores del futuro del pueblo palestino.
Al destruir familias, escuelas, hospitales, orfanatos, sistemas de cuidado, condiciones de nacimiento, acceso a alimentación, salud mental y educación, Israel ha atacado los pilares que permiten a una sociedad reproducirse, sostenerse y proyectarse hacia el futuro.
Por eso, la Comisión concluye que el daño provocado a la infancia palestina no puede entenderse como accidental ni aislado. Forma parte de un patrón más amplio de destrucción dirigido contra el pueblo palestino en Gaza.
“La esencia de la infancia ha sido destruida”, afirma el título del informe. Y, según la Comisión, esa destrucción es una de las evidencias más graves de la intención de borrar el futuro de Palestina.

