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Nur Faride: «Cantar en árabe es un acto político frente a una ocupación que intenta borrar nuestra identidad»

Nur Faride es una cantante sirio-chilena de 26 años que ha construido su propuesta musical desde la memoria, la identidad y la herencia cultural. Canta desde los 10 años, toca piano y creció en una familia marcada por la música árabe, donde el vínculo con Siria y Palestina ha estado siempre presente como relato íntimo y político a la vez.

Su canción De Tierra y Cielo, recientemente lanzada en las plataformas de streaming y creada a partir de la historia de una niña palestina en Gaza, fue elegida como tema principal de la audioserie El Último Palestino. Lo que comenzó como una necesidad personal de procesar el dolor frente a la violencia, se transformó en una obra colectiva que busca preservar la memoria y dar lugar a voces que sistemáticamente son silenciadas.

En entrevista con Revista Al Damir, Nur Faride reflexiona sobre el uso del español y el árabe como lenguajes que conviven en su proceso creativo; el canto como acto político frente a la ocupación y el intento de borrado cultural; y la influencia de su padre en la comprensión de la música como identidad, compromiso y hogar en la diáspora. Asimismo, aborda los desafíos de habitar la industria musical chilena con una propuesta que incomoda y su trabajo actual en un single que profundiza la fusión entre sonidos árabes y occidentales.

Por: Valeria Apara Hizmeri



1) Cantas desde los 10 años, tocas piano y vienes de una familia marcada por la música árabe. ¿En qué momento sentiste que la música no era solo una herencia, sino tu propio camino?

“Siento que la música no fue algo que adopté solo por influencia familiar, para mí, más bien fue un camino propio y algo con lo que nací. Desde que tengo memoria, ha sido mi lenguaje natural para comunicarme con el mundo. Cada vez que me pasaba algo, mi primer instinto era escribir un poema o hacer una canción.

Sin embargo, no fue hasta que crecí que tomé conciencia de que la música era mucho más que un espacio de desahogo: también era un lugar donde podía existir tal como soy y donde todo lo que pasaba por mi cabeza —aunque en el día a día no siempre tuviera sentido— en la música sí lo encontraba”.

2) El 31 de enero lanzaste tu primer sencillo De Tierra y Cielo, ¿de qué trata esta canción?

“Esta canción está basada en un hecho real y narra, en primera persona, la historia de una niña palestina en Gaza que sobrevive a un bombardeo en su casa. Es el recorrido emocional de esa niña desde el momento en que comprende lo que acaba de vivir: que ella sobrevivió a algo que su familia no.

Los rescatistas no lograron salvarla y permanecieron a su lado hasta el final. La canción acompaña esos últimos minutos, cuando la niña toma conciencia de lo ocurrido”.

3) “De Tierra y Cielo” es una canción narrada en primera persona por una niña palestina en Gaza. ¿En qué momento sentiste que esa historia necesitaba ser contada desde la música y no desde otro lenguaje?

“Honestamente, al principio no pensé en mostrar esta canción al mundo. Nació de una necesidad de procesar mi dolor al ver el video de una niña palestina atrapada bajo los escombros de su propia casa. Fue mi forma de digerir mi angustia y acompañarla a ella en mi mente.

Luego de un tiempo, cuando supe de la historia detrás de la audioserie ‘El Último Palestino’, sentí que la canción ya no me pertenecía solo a mí y decidí compartirla. No quería que la historia de esta niña se perdiera o que terminara siendo solo un video más. Mi intención fue crear un legado para ella y darle un espacio donde su existencia fuera reconocida y recordada.

El arte en general, nos permite acercarnos a realidades que a veces parecen lejanas o historias que no muchas veces se les da el espacio para ser contadas. La música logra que esos temas, que a veces tienden a evadirse como lo es Palestina, se conviertan en un sentimiento compartido, algo humano y cercano”.

4) Cantas en español y en árabe en una misma canción. ¿Cómo dialogan esos idiomas en tu proceso creativo y qué significa para ti unirlos en una obra tan cargada de memoria y dolor?

“En mi cabeza, el español y el árabe siempre han coexistido como si fueran un solo idioma. Crecí habitando ambos mundos de forma natural y siempre que creo arte, esto está presente. Pero más allá de mi propia identidad, hay también un propósito de conexión. Guardo la esperanza profunda de que esta canción pueda llegar a los oídos de un niño palestino y la pueda entender y sentir que su historia importa y que está llegando a cada rincón del mundo.

También para mí, cantar en árabe es un acto político frente a una ocupación que intenta sistemáticamente borrar la identidad y la existencia palestina. Cantar en árabe es mi manera de decir: ‘Aquí estamos, existimos; no olvidamos nuestras raíces, nuestro idioma ni nuestra lucha’”.

5) Vienes de una tradición musical familiar, con tu padre como referente en la música árabe. ¿Cómo influyó esa herencia en tu forma de entender la música como identidad y como relato político?

“La lucha por la liberación de los pueblos árabes ha sido parte de mi identidad toda mi vida. Mi padre, desde que tengo memoria, ha luchado incansablemente por Siria, y siento que traigo en mi ADN esa necesidad de usar mi voz por mi pueblo, tanto por Palestina como por Siria.

De él aprendí que la distancia geográfica no rompe el vínculo con la tierra; él me enseñó que, incluso estando a miles de kilómetros, uno puede seguir habitando su hogar a través de la memoria y el compromiso.

Por eso, para mí la música no es solo estética; es un relato político porque es la herramienta que tengo para que mi cultura no se borre y para que mi hogar, aunque esté lejos, siga presente en cada cosa que hago”.

6) Dentro de la industria musical chilena, tu propuesta es poco común y, en muchos sentidos, disruptiva. ¿Cómo ha sido habitar ese espacio siendo una cantautora joven que canta en árabe y aborda temas que incomodan?

“Más que buscar ser disruptiva, mi propuesta nace de la honestidad y de mi herencia. No canto en árabe porque busque una estética ‘bonita’ o diferente; lo veo como una responsabilidad dentro de una industria que muchas veces prioriza lo superficial.

No quiero que mi música sea solo un adorno, sino un puente hacia una realidad que muchos eligen no ver o no saben cómo abordar. Creo que cuando unes identidad y arte, creas el lenguaje perfecto para acercar mundos que parecen lejanos y hacerle entender al mundo que siempre hay espacio para abordar temas humanitarios”. 

7) Después de este primer lanzamiento, ¿qué te gustaría que el público se lleve al escuchar “De Tierra y Cielo”: una emoción, una pregunta, una toma de posición, y cuáles son tus próximos proyectos?

“Espero que la canción despierte la curiosidad de conocer la historia que hay detrás y que entiendan que, al escucharla, le están dando un lugar a las voces de miles de niñas y niños palestinos cuya vida y futuro son silenciados diariamente. Es una forma de asegurar que, a través de mi voz, su vida y la de tantos otros no queden en el olvido.

A nivel personal, este lanzamiento es mi forma más honesta de presentarme. Quise darme a conocer desde mi esencia más real, con mis raíces, mi sensibilidad y mi lucha.

En cuanto a mis proyectos, estoy trabajando en mi álbum, donde profundizo en esta fusión de sonidos árabes y occidentales. Mi camino seguirá siendo ese: usar la música como un espacio de identidad y memoria, donde mi historia y mi herencia sigan dialogando”.

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