Fuente: +972 Magazine
A fines de la década de 1960, pocos años después de la ocupación de la Franja de Gaza tras la Guerra de los Seis Días de 1967, autoridades israelíes comenzaron a debatir cómo reducir la población palestina en los territorios ocupados. Más de un millón de personas habían quedado bajo control israelí, y la cuestión demográfica se instaló rápidamente como una preocupación central en los círculos de poder.
En ese contexto, en mayo de 1969, el Mossad —servicio de inteligencia de Israel— impulsó un plan secreto: trasladar palestinos desde Gaza hacia Paraguay. Un documento oficial de la época aprobó la propuesta de expulsar hasta 60.000 personas, estableciendo además el pago de 33 dólares por cada deportado al gobierno paraguayo .
El engaño: un viaje sin retorno
El 9 de septiembre de 1969, un grupo de 20 palestinos abordó un avión en Israel convencidos de que viajarían a Brasil como parte de un programa de trabajo en el extranjero. La promesa era clara: mejores salarios y la posibilidad de reunir a sus familias en el futuro.
Sin embargo, al aterrizar en São Paulo, fueron trasladados bajo custodia armada a otro avión con destino a Asunción, Paraguay, un país que muchos no conocían y que en ese momento estaba bajo la dictadura de Alfredo Stroessner.
Lo que siguió fue el despojo total: documentos alterados, asignación arbitraria de identidades laborales y traslado a zonas rurales remotas. El programa de trabajo nunca existió.
Los palestinos habían sido engañados y deportados.
Exilio y abandono
En Paraguay, los deportados quedaron completamente desamparados: sin dinero, sin vivienda, sin idioma y sin ningún tipo de apoyo estatal.
Muchos intentaron sobrevivir cruzando hacia países vecinos como Brasil, Argentina o Bolivia. Otros permanecieron en condiciones precarias.
Sus historias, sin embargo, comparten un origen común: la Nakba de 1948. Tanto Mahmoud Yousef como Talal Al-Dimassi —dos de los casos documentados— nacieron en campos de refugiados tras el desplazamiento de sus familias y crecieron en Gaza antes de ser víctimas del plan.
Yousef fue atraído por promesas económicas. Al-Dimassi, en cambio, fue forzado bajo amenaza contra su familia.
El quiebre que expuso el plan
El 4 de mayo de 1970, en un acto que cambiaría el curso de los hechos, Al-Dimassi y otro deportado, Khaled Kassab, atacaron la embajada de Israel en Asunción.
Durante el juicio, ambos denunciaron públicamente haber sido víctimas de una operación secreta de deportación. Lo que inicialmente fue presentado como un ataque aislado comenzó a revelar una historia mayor: un plan estatal encubierto para expulsar palestinos de Gaza.
El caso tuvo repercusión internacional y terminó por exponer el llamado “Plan Paraguay”.
Poco después, el programa fue cancelado.
Silencio, negación y confirmación tardía
A pesar del escándalo, Israel nunca reconoció oficialmente la existencia del plan. Durante décadas, los hechos permanecieron ocultos o fueron omitidos en registros oficiales.
Recién en 2004, exfuncionarios israelíes confirmaron públicamente la política detrás de estas acciones: “Intentamos fomentar la emigración… el objetivo era reducir la población árabe”, declaró Meir Amit, exdirector del Mossad.
Ecos en el presente
Aunque el Plan Paraguay fue abortado en 1970, su lógica no desapareció.
Desde los inicios del sionismo político, diversas políticas han buscado maximizar el control territorial mientras se reduce la presencia palestina. Este patrón se expresa en episodios históricos como la Nakba de 1948, la Naksa de 1967 y las políticas contemporáneas en Gaza.
Hoy, con más de dos millones de palestinos viviendo en la Franja, los intentos de desplazamiento forzado siguen siendo objeto de debate internacional.
Sin embargo, la historia también deja otra evidencia: pese a décadas de expulsión, guerra y presión, la población palestina sigue presente.
Memoria, resistencia y relato
El podcast “Palestinians in Paraguay”, producido por Uncovering Roots, ha permitido reconstruir esta historia a partir de testimonios directos y archivos históricos.
Entre ellos, la voz de Mahmoud Yousef, registrada antes de su muerte en 2021:
“Salvé a 60.000 palestinos que iban a ser expulsados… se quedaron en nuestra tierra”.
Y la de Talal Al-Dimassi, quien aún vive en Paraguay:
“Nos dijeron que íbamos a trabajar, pero nos abandonaron en un país que no conocíamos. No teníamos dinero, ni casa, ni idioma”.
Casi seis décadas después, el Plan Paraguay no es solo un episodio del pasado, sino una ventana para comprender dinámicas que continúan marcando la realidad palestina.

