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Fundación Palestina Belén 2000: DONA PRODUCTOS DE PRIMERA NECESIDAD A LA UNIÓN ÁRABE DE BENEFICENCIA

La Unión Árabe de Beneficencia (UAB) nació el año 1955 en 5.000 metros cuadrados de terreno ubicados en la comuna de San Miguel. En un comienzo, las instalaciones —pequeñas casas blancas de puertas y ventanas azules, con patio trasero— fueron pensadas para dar respuesta a las necesidades de vivienda de las primeras familias inmigrantes, en su mayoría de origen palestino, sirio y libanés, quienes no contaban con los medios económicos para establecerse en Chile, era el año 1933. Con el tiempo, los recién llegados comenzaron a trabajar y fundaron negocios que les permitieron tener viviendas propias. Así, las casas de San Miguel fueron quedando vacías y el directorio de la época decidió crear, en 1955, el Hogar Unión Árabe de Beneficencia con el objetivo de brindar apoyo y ayuda a personas mayores.

Rima Qahhat, ferente de la UAB explicó el trabajo que realizan. “Diariamente, cubrimos de forma integral las necesidades de cada uno de nuestros residentes, entregando el amor que requieren y que contribuyen directamente a mejorar su calidad de vida y bienestar. Desde su creación a la fecha, el Hogar Unión Arabe de Beneficencia se ha esforzado por mejorar año a año tanto en la infraestructura adecuada para su funcionamiento, como en la misión principal de la atención de nuestros residentes, conformando un equipo multidisciplinario y de calidad, cumpliendo con todas las exigencias tanto de SENAMA como la SEREMI de salud”, afirma.

La donación de Belén 2000

Con el objetivo de ayudar al UAB, Belén 2000 fue puente entre diferentes instituciones. Entre las empresas con las que trabajó para hacer realidad esta donación está SUK, desarrolladora de gastronomía árabe, quienes donaron 300 tarros de baba ganush. Myriam, una residente de 90 años nacida en Palestina fue la primera en disfrutar de esta ayuda y se sintió feliz al probar esta exquisita pasta de berenjenas que le trajo recuerdos de su país.

Además, gracias a una donación anónima, Belén 2000 recibió varias cajas de artículos de limpieza que también entregó a la UAB. De esa forma, donó 90 litros de detergente, 6 litros de suavizante líquido para ropa y 7.5 litros de bálsamo, que será repartido entre los habitantes.

Rima agradeció este aporte y contó por qué toda ayuda es necesaria para el hogar. “Actualmente tenemos 33 residentes, todos ellos con algún grado de vulnerabilidad social, casos de abandono o con escasos vínculos con sus familiares. También tenemos familiares muy presentes, pero son las mínimas. Nuestra principal fuente de financiamiento son justamente las donaciones, sin embargo, luego del estallido social y la pandemia, los ingresos bajaron abruptamente y cada día se nos hace muy difícil la mantención de nuestras personas mayores.” Además agregó que “en el último año hemos tenido que destinar muchos recursos económicos para hacer frente a la pandemia con compra de elementos de protección personal para nuestros trabajadores y residentes y la contratación de nuevos profesionales para optimizar la atención a nuestros residentes.”

En tiempos de COVID-19

Los 33 residentes y los 42 funcionarios —que incluye personal administrativo, trabajadora social, psicóloga, director técnico, kinesiólogos, nutricionista, médico, TENS, cuidadoras, personal de aseo, lavandería, mantención y cocina— están vacunados y por eso ahora se sienten un poco más seguros al momento de recibir gente externa. Sin embargo, todavía deben mantener distanciamiento social y eso a veces los residentes no lo entienden, quienes con sus sonrisas reciben a los visitantes y buscan sus abrazos. Además, hace un año que no pueden realizar los habituales paseos que hacían fuera del hogar, lo que los tiene un poco cansados.

A pesar de lo complicado que ha sido el virus en Chile y el mundo, y particularmente en algunos hogares de ancianos, en la UAB no han tenido ninguna baja por COVID-19 y han manejado muy bien todos los protocolos, cumpliendo con todo lo que solicita la autoridad sanitaria. “Como establecimiento de larga estadía para adultos mayores (ELEAM) estamos satisfechos con los resultados que obtuvimos en plena pandemia, cuando varias residencias de este tipo se vieron severamente afectados por los distintos brotes de coronavirus entre sus residentes y funcionarios.  Creemos que la clave fue disponer de más atenciones kinesiológicas, cumplir con los protocolos establecidos, no escatimar en gastos para la compra de elementos de protección personal y el trabajo 24/7 de todos los profesionales que trabajamos acá, que pese al alto costo económico, dieron resultados positivos. Sin embargo, hoy tenemos un importante déficit presupuestario que debemos revertir a la brevedad para continuar con nuestro trabajo de beneficencia”, explica Rima.

Al finalizar el recorrido por este agradable sitio que tiene un parrón en medio de las casas, una pequeña capilla Ortodoxa y cuyos alegres residentes nos reciben con los brazos abiertos, Rima hace un llamado a la colectividad a que “nos sigan apoyando con esta obra para que podamos seguir acogiendo a personas mayores que no tienen redes de apoyo y que necesitan de nuestra ayuda en la última etapa de sus vidas y por ello, tiene que ser la mejor.”

Vista jardines de la residencia de la Unión Árabe de Beneficencia

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