Por: Valeria Apara y Matías Deppe
En medio de una de las peores catástrofes humanitarias del siglo XXI, la Franja de Gaza permanece sometida a un bloqueo que restringe de manera sistemática el ingreso de ayuda esencial, mientras la violencia, la destrucción de infraestructura civil y el colapso de los servicios básicos profundizan el sufrimiento de la población palestina.
En este escenario, la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina, UNRWA, históricamente el principal sostén humanitario y proveedor de servicios básicos para millones de personas refugiadas palestinas, se encuentra hoy en el centro de una ofensiva política y jurídica impulsada por el Estado de Israel.
Acusaciones sin pruebas concluyentes, recortes drásticos de financiamiento, ataques directos a instalaciones humanitarias y el asesinato de cientos de trabajadores y trabajadoras de Naciones Unidas han intentado poner en jaque la capacidad operativa de la Agencia y han abierto un debate de fondo sobre el respeto al derecho internacional, la protección del personal humanitario y el futuro de millones de personas refugiadas de Palestina.
Para comprender el alcance de esta ofensiva y sus consecuencias concretas, Al Damir conversó con Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA, quien analiza el bloqueo a Gaza, el impacto de la campaña de descrédito contra la Agencia, la situación en Jerusalén Este y Cisjordania, y el rol insustituible que cumple UNRWA en Gaza y en los países donde viven personas refugiadas palestinas. Una conversación que interpela directamente a la comunidad internacional y plantea preguntas urgentes sobre el orden global, la impunidad y la responsabilidad de los Estados.

1) ¿Cómo describirías hoy el bloqueo impuesto por Israel a la ayuda en Gaza y cuáles son sus consecuencias directas sobre la población civil?
“La ayuda que entra en Gaza desde que comenzó el alto el fuego el 10 de octubre ha aumentado, pero sigue siendo insuficiente y está sometida a grandes restricciones por parte de Israel. De acuerdo con el Plan de Trump para Gaza, se debería permitir la entrada de 600 camiones diarios y, sin embargo, apenas entra una media de 119 camiones al día, una cifra insuficiente, a todas luces, para revertir la crisis humanitaria que atraviesa la Franja.
Para hacernos una idea de la situación, del total de solicitudes presentadas para transportar ayuda humanitaria esencial, Israel apenas ha aprobado el 50%. Estas restricciones se traducen, por ejemplo, en que cerca del 60% de la población carece de tiendas de campaña y otros materiales esenciales para el refugio, lo que les condena a enfrentar el frío y las lluvias del invierno en condiciones infrahumanas, como hemos podido ver con las últimas lluvias torrenciales que han asolado Gaza, o que, al no permitir la entrada de suministros agrícolas, se esté obstaculizando la reanudación de la producción local de alimentos, que es imprescindible para la seguridad alimentaria de la población. Tampoco se permite la entrada de dispositivos de asistencia como las sillas de ruedas, lo que agrava la marginación y el aislamiento de miles de personas con discapacidad.
No solo se está restringiendo la ayuda humanitaria, también la de otros materiales imprescindibles como maquinaria pesada para retirar escombros. También se está limitando la entrada de combustible, que es fundamental para el funcionamiento de las plantas desalinizadoras, por ejemplo, o para que la población pueda calentarse y cocinar de forma segura y sin exponerse a riesgo de incendio. Incluso se están obstaculizando las actividades de desactivación de los explosivos que han quedado sin detonar, los cuales suponen una amenaza para la población civil. Todo ello redunda en que se ralentice la prestación de servicios básicos, la entrega de ayuda humanitaria y, en definitiva, la recuperación de Gaza y su población”.
2) ¿Cómo ven la demolición por parte de Israel de la sede de la UNRWA en Jerusalén Este comandada por el ministro Ben-Gvir y las amenazas de muerte a los trabajadores de la Unrwa?
“El asalto y destrucción de las instalaciones de UNRWA es una violación del derecho internacional y del principio de inmunidad de Naciones Unidas, y representa un intento deliberado de socavar nuestra labor humanitaria y avanzar en la anexión de territorio ocupado. Además, responsables políticos israelíes han competido públicamente por atribuirse estos actos, mientras otras voces han llegado a hacer un llamamiento público a «matar y aniquilar» al personal humanitario de UNRWA. Este tipo de declaraciones y acciones no pueden quedar impunes porque marcan un peligroso precedente y están convirtiendo la barbarie en política.
No obstante, hay que destacar que la demolición de la sede de UNRWA no afecta a nuestro trabajo en terreno. Nuestra clínica en el campamento de Shufat que atiende a 15.000 personas anuales y el centro de formación profesional de Kalandia con unos 350 alumnos sigue funcionando, así como nuestro trabajo de saneamiento ambiental continúa. Demoler un edificio no borra los derechos de la comunidad refugiada de Palestina ni nuestro compromiso con ella”.
3) Israel ha lanzado graves acusaciones contra UNRWA sin presentar pruebas concluyentes. ¿Cómo han impactado estas acusaciones en el financiamiento, el trabajo en terreno y la percepción pública de la agencia? ¿Cuál es la situación actual?
“Efectivamente, el Gobierno israelí ha emprendido una campaña atroz contra UNRWA, lanzando reiteradas acusaciones de supuesta “infiltración” de Hamás que carecen de todo fundamento. La Corte Internacional de Justicia se pronunció recientemente al respecto mediante un dictamen consultivo en el que subraya que las autoridades israelíes no han presentado prueba alguna que sustente dichas acusaciones ni que ponga en duda la neutralidad de la Agencia. Es más, la CIJ recordó que UNRWA ha sido esencial a la hora de proveer ayuda humanitaria a la población civil en Gaza e instó a Israel a apoyar sus esfuerzos asistenciales.
Además, una investigación independiente ordenada por el secretario general de la ONU concluyó que no se hallaron pruebas que demostraran la implicación de personal de UNRWA en los ataques del 7 de octubre. Asimismo, el Informe Colonna, publicado en abril de 2024 bajo la dirección de la exministra francesa Catherine Colonna, determinó que UNRWA posee uno de los sistemas más desarrollados en materia de neutralidad dentro del sistema de Naciones Unidas y entre las organizaciones humanitarias internacionales.
Entre las consecuencias más evidentes de esta campaña se encuentran las de carácter económico. Desde 2024, UNRWA ha dejado de percibir la financiación de su principal donante, Estados Unidos, lo que ha derivado en un déficit financiero sin precedentes, a pesar de todos los esfuerzos invertidos para paliar la situación. Esto pone en riesgo la propia supervivencia de la organización y, con ella, el bienestar de los casi 6 millones de personas refugiadas de Palestina a las que atendemos.
Para tratar de revertir esta situación y, sobre todo, para poder seguir atendiendo a la población refugiada del territorio Palestino ocupado, especialmente en Gaza, desde UNRWA acabamos de lanzar un llamamiento urgente por un total de 1.260 millones de dólares para continuar desarrollando nuestro trabajo en 2026”.

4) UNRWA ha sufrido ataques directos a sus instalaciones y la muerte de colaboradores. ¿Qué significa que incluso espacios humanitarios y trabajadores de Naciones Unidas ya no estén a salvo?
“Gaza es un caso paradigmático de la profunda mutación que está experimentando el orden internacional basado en normas, hacia otro en el que prima la ley del más fuerte. A lo largo de estos dos años hemos asistido a un desprecio sin precedentes del derecho internacional y el derecho internacional humanitario por parte de las fuerzas israelíes. Han sido asesinados cientos de trabajadores humanitarios, entre ellos 382 compañeros y compañeras de UNRWA. En los últimos días, en una decisión sin precedentes y a todas luces contraria al derecho internacional, el Parlamento israelí aprobó una ley que despoja a UNRWA de su inmunidad como agencia de Naciones Unidas, permite la expropiación de sus instalaciones en Jerusalén Este y prohíbe a cualquier empresa prestar suministros a la organización; a lo que se suma la revocación de las licencias de actividad a 37 ONG humanitarias que operaban en Gaza.
Todo esto se traduce en graves trabas para asistir a una población que necesita urgentemente ayuda humanitaria, además de incrementar los riesgos para el personal humanitario en el desempeño de sus funciones.
No obstante, desde UNRWA hemos reiterado que seguiremos prestando asistencia a la población de Palestina mientras contemos con un mandato y el respaldo de la comunidad internacional, como efectivamente ocurre. No existe ninguna otra organización con la capacidad operativa de UNRWA en la franja de Gaza y en Cisjordania, por lo que nuestros 17.000 trabajadores y trabajadoras sobre el terreno seguirán acompañando a la población palestina”.
5) ¿Qué está ocurriendo con las sedes de UNRWA en Jerusalén Este y qué implicancias tiene esto para la presencia internacional y para los derechos de la población palestina en la ciudad?
“Desde finales de 2024, Israel ha puesto en marcha una ofensiva jurídica con implicaciones en todo el territorio Palestino ocupado, pero especialmente en Jerusalén Este, que Israel reclama como territorio soberano contraviniendo el derecho internacional. En enero de 2025 entraron en vigor dos leyes cuya consecuencia inmediata fue la evacuación de todo el personal internacional de UNRWA en Jerusalén Este. Posteriormente, en diciembre de 2025, las autoridades israelíes irrumpieron por la fuerza en el complejo de la Agencia en la ciudad, interrumpiendo las comunicaciones, incautando bienes y sustituyendo la bandera de la ONU por la de Israel.
Para culminar esta campaña sistemática y continuada contra UNRWA, hace un par de semanas Israel aprobó una enmienda a las leyes de 2025 para retirar la inmunidad diplomática a UNRWA, autorizar el corte de suministros esenciales a sus instalaciones y otorgar al Gobierno israelí la facultad de expropiar propiedades de la ONU en Jerusalén Este.
Sin embargo, independientemente de la legislación aprobada por el Parlamento israelí, las instalaciones de UNRWA son edificios de Naciones Unidas y están protegidas por la Convención sobre Prerrogativas e Inmunidades de la ONU, de la que Israel es signatario. Por tanto, estas maniobras constituyen una violación grave del derecho internacional. Estas medidas, además, obstaculizan el papel fundamental de UNRWA en la prestación de asistencia y servicios a las personas refugiadas de Palestina”.
6) Muchas personas creen que UNRWA solo opera en Gaza. ¿Qué servicios entrega la agencia en Cisjordania, Jerusalén Este y en los campos de refugiados palestinos en países vecinos?
“Efectivamente, el mandato de UNRWA es asistir a los casi 6 millones de personas refugiadas de Palestina que se encuentran no solo en Gaza, sino también en Siria, Jordania, Líbano y Cisjordania, incluida Jerusalén Este. En todas estas localizaciones, UNRWA es el principal actor humanitario. Aunque cada contexto presenta sus particularidades, en términos generales la Agencia presta servicios de educación, atención médica, agua y saneamiento en los campamentos de refugiados, protección social, asistencia económica, atención a mujeres supervivientes de violencia de género y refugio, entre otros. Estos servicios se adaptan a cada situación: en Siria atendemos a unas 438.000 personas refugiadas, con todos los desafíos que ha supuesto la guerra que ha asolado el país en los últimos años. Aun así, más de 50.000 niños y niñas estudian en nuestras escuelas, 135.000 personas se benefician de una red de seguridad social y más de 800.000 reciben asistencia sanitaria cada año.
En Líbano, donde la población palestina se encuentra sometida a diversas formas de discriminación estructural que redundan en la perpetuación de una situación de pobreza extrema, acompañamos a 248.000 personas refugiadas y sus familiares, ofreciendo educación a 40.000 estudiantes, atención médica cada año a cerca de 530.000 personas en nuestros 27 centros de atención primaria, y seguridad social a 61.000 palestinos y palestinas. Por su parte, en Jordania brindamos apoyo a 2,39 millones de personas refugiadas con 169 escuelas, 25 centros de atención primaria, 14 centros para mujeres y un sistema de microfinanciación para paliar las dificultades económicas de las familias.
En Cisjordania, donde la población refugiada sufre desde octubre de 2023 una violencia sin precedentes por parte de las fuerzas y los colonos israelíes, apoyamos a unas 940.000 personas con salud, educación, servicios sociales y microfinanciación. En 2026 ofreceremos asistencia económica para alojamiento y necesidades básicas a 26.500 familias, ayuda alimentaria a más de 8.000 hogares, entrega de artículos no alimentarios a 1.700 familias, la creación de casi 6.500 empleos y programas educativos de emergencia para 48.000 estudiantes, junto al mantenimiento de los servicios de salud, agua y saneamiento.
En Gaza, UNRWA es también el principal actor humanitario. Desde octubre de 2023, ha proporcionado cerca de 16 millones de consultas médicas y ha brindado apoyo psicosocial a 730.000 personas -incluido más de medio millón de niños y niñas-, así como refugio para 80.000 personas. Además, la Agencia ofrece educación presencial en espacios temporales de aprendizaje y herramientas de educación a distancia: en la actualidad, más de 66.000 niños y niñas reciben educación presencial, mientras que cerca de 300.000 acceden a ella mediante recursos digitales. En agua, saneamiento e higiene, la Agencia mantiene el funcionamiento de pozos y plantas de desalinización, el suministro de agua con camiones cisterna y la recogida de residuos sólidos, y desarrolla campañas de desinfección y control de plagas. Solo en 2025, estas actividades han beneficiado a alrededor de 1,4 millones de personas”.
7) Algunos sostienen que, sin UNRWA, el derecho al retorno de los refugiados palestinos se debilita o desaparece. ¿Qué relación existe entre la agencia y este derecho reconocido internacionalmente? ¿Crees que el intento de eliminar UNRWA responde a la negativa de Israel a reconocer ese derecho?
“UNRWA fue creada en 1949 por mandato de Naciones Unidas para atender las necesidades de las personas refugiadas de Palestina en Oriente Próximo. Es la única agencia del sistema de la ONU encargada de salvaguardar los derechos de los seis millones de personas refugiadas de Palestina hasta que se alcance una solución justa y duradera para ellas.
Israel busca desacreditar y desmantelar UNRWA porque considera que así se eliminará el estatus de refugiado de las personas palestinas. No obstante, los derechos de las personas refugiadas de Palestina existen con independencia de UNRWA, conforme al derecho internacional de los derechos humanos, el derecho internacional humanitario y las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, incluida la Resolución 194, adoptada en 1948, un año antes de la creación de la Agencia.
Por tanto, la idea de que la desaparición de UNRWA implicaría el fin de los refugiados de Palestina carece de fundamento: aunque UNRWA desapareciese, los derechos de estas personas permanecerían vigentes”.
8) Desde tu rol y experiencia, ¿qué le dirías hoy a la comunidad internacional —y particularmente a países como Chile— frente al intento de desmantelar UNRWA y normalizar esta catástrofe humanitaria?
“Les diría que no dejen de hablar de Gaza, que no podemos mirar hacia otro lado. Primero, porque este intento de desmantelar una agencia de Naciones Unidas revela un desprecio absoluto por el orden internacional basado en normas, el mismo que nos ha permitido vivir en una paz relativa durante décadas. Las normas las hacen los Estados y, por tanto, está en manos de la comunidad internacional —incluidos países como Chile— defenderlas y volver a unas relaciones internacionales basadas en la cooperación, el multilateralismo y la defensa de los derechos humanos.
Segundo, porque junto a este desprecio por las normas hay también un desprecio absoluto por la vida humana. Estamos ante una catástrofe retransmitida en directo. Gaza es un espejo en el que debemos mirarnos como sociedad internacional. Estamos en un momento crucial de nuestro siglo y deberíamos tener muy claro en qué lugar de la historia queremos que nos recuerden las futuras generaciones”, concluyó.
Las palabras de Raquel Martí trazan un diagnóstico claro y difícil de eludir: lo que ocurre hoy en Gaza, en Cisjordania y en Jerusalén Este no es solo una crisis humanitaria, sino una crisis profunda del sistema internacional y de las normas que, en teoría, protegen a la población civil y al personal humanitario. El intento de desmantelar UNRWA no busca únicamente debilitar una agencia de Naciones Unidas, sino erosionar derechos reconocidos internacionalmente y normalizar un escenario de violencia estructural, desplazamiento forzado e impunidad.
En un contexto donde incluso los emblemas de la ONU dejan de ofrecer protección, la continuidad del trabajo humanitario depende del respaldo político y financiero de la comunidad internacional. Como advierte Martí, guardar silencio o mirar hacia otro lado equivale a tomar partido. Gaza —y el destino de millones de personas refugiadas de Palestina— se ha convertido en un espejo incómodo que interpela a los Estados, a las sociedades y a la memoria histórica de nuestro tiempo. La pregunta ya no es qué está ocurriendo, sino cómo y desde dónde se decide responder”.

