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Priscilla Vargas Abuhadba:
“NOSOTROS TODOS LOS DIAS ENTREGAMOS ESPERANZA”

Divertida, muy simpática y distendida es Priscilla Vargas Abuhadba, quien conversó con Al Damir acerca del desafío que tiene todos los días al generar una cadena de solidaridad en su programa Aquí Somos Todos de Canal 13. Pero además, compartió parte de su vida, de su mayor hobbie que es andar en moto y por supuesto de sus raíces árabes, esas que la mantienen conectada siempre, a través de los almuerzos y preparaciones familiares que comparte los fines de semana. Lo cierto es en el área profesional, Vargas se ha convertido en una de las figuras femeninas más importantes de Canal 13 por cercanía al momento de sensibilizar e ir en ayuda de muchas personas que más lo necesitan. A través de este espacio, Priscilla ha mostrado su lado cargado de emociones lo que la ha llevado a destacar como rostro de la estación televisiva.

Desde tu llegada a este tremendo programa de servicio, Aquí Somos Todos, ¿cuál es el balance que haces? ¿Cómo te has sentido?
Estoy en un proceso de aprendizaje permanente, porque todos los días tengo un desafío distinto y es precisamente llegar a sensibilizar a las personas con los temas que planteamos en el Aquí Somos Todos, porque vivimos en un mundo tan individualista que cada uno tiene sus problemas, cada uno se preocupa de lo que le pasa, de su entorno, de su familia y, a veces, nos cuesta un poco ver más allá. Llegar a sensibilizar a esas personas que salgan de su burbuja y que de alguna manera también se conecten con las emociones y con la solidaridad es un tremendo desafío diario. En este proceso de aprendizaje, además en un programa que está mucho más conectado con la gente, porque pasé de un área en donde la objetividad y el rol es netamente informativo a uno que involucra emociones, en donde comunico desde lo que yo soy, como persona, como Priscilla Vargas, me ha permitido ser más auténtica. Porque antes de ser comunicadora, periodista, soy persona, soy mujer, soy mamá y desde esa sensibilidad hay que abordar todos los temas.

Priscilla Vargas Abuhadba

Hay alguna historia que te haya llegado mucho, pero las que se te vengan a la memoria…
Para mí el Aquí Somos Todos es como un diario de vida, creo que esa es la característica, porque yo podría escribir todos los días un aprendizaje basado en una historia de vida que hemos presentado en el programa, porque son historias inspiradoras. A mí me emocionan las personas que, pese a una discapacidad, por ejemplo, siguen adelante y además ¡destacan en lo que hacen! Otros, sin tener grandes riquezas, son los más solidarios y hacen lo imposible por sus hijos que muchas veces se olvidan de ellos mismos. Hubo una historia que nos movió el piso a todos en el estudio y que pasó hace algunas semanas, pero particularmente fue días antes del temporal.  Ahí conocimos a una mamá que vivía con sus cuatro hijos en un campamento, el mayor tenía diez años y el más pequeño, dos años… Además, vivía con su papá de 93 años que estaba en silla de ruedas. Ella no tenía baño y fuimos a ver este campamento, muchas veces los vemos desde lejos, de la carretera, pero ella nos mostró cómo vivía, cómo iba a pasar el frío, cómo cuidaría a sus hijos y los protegería del frío. Muchos se alegran porque llega la lluvia por la sequía, pero para algunos puede ser una pesadilla, entonces comenzamos una cadena de favores, pero nos dimos cuenta que más allá de activarnos por el tema del baño, lo que teníamos que hacer era conseguir una casa, porque el baño no era suficiente. Su vivienda tenía los cables colgando, el piso era de tierra y los niños no podían estar ahí. Fue impresionante, pero en despacho ella nunca nos pidió nada pero nosotros, con solo ver su situación, nos conmovimos. Las personas en sus casas también se dieron cuenta de esa realidad, pero debo decirte que lo que más me emocionó fue una persona que nos escribió por redes sociales y nos dijo: ‘estoy cesante, pero estoy aquí calentita en mi casa con mis dos hijos y por ellos doné mil pesos’. Ese gesto de una persona que tampoco lo estaba pasando bien y aún así quiso aportar fue tan valioso para mí que ahí te das cuenta que uno no necesita ser millonario para ser generoso.

Hace una pausa y continua:
A veces un granito de arena, resulta. Lo que en un principio iba a ser una activación por 5 millones de pesos, llegamos a 19 millones de pesos. ¡Fue impresionante! Nos activamos para lograr una casa y el resto del dinero, esta madre de cuatro hijos, lo donó para el resto de sus vecinos que también lo necesitaban en el campamento. Ella sin tener nada, fue más generosa que todos nosotros y eso a mí me encantó y emocionó. Al trabajar en un programa que genera una cadena de favores, uno se da cuenta que hay personas muy buenas y en televisión a veces vemos la maldad que existe en las personas, donde todos andamos con miedo; donde nos sentimos vulnerables, pero todavía hay personas muy buenas y eso es lo que me más gusta de este trabajo. Es lo que logramos todos los días en el programa.

¿Cómo ves la respuesta del público frente a todo el trabajo que hacen como equipo?
La respuesta de las personas es increíble. Basta ver como en cada capítulo de Aquí Somos Todos podemos lograr cambios tan importantes y positivos en personas o familias que se sienten olvidadas dentro de nuestra sociedad, pero nosotros los visibilizamos. A veces las personas que menos tienen son las que más dan y quizás sepan lo que es tener poco. Eso nosotros lo vivimos todos los días, en cada activación solidaria. Creo que las personas lo agradecen y nosotros medimos la audiencia en base a la solidaridad, que se traduce en la tremenda respuesta del público con el programa. El feedback son todos los comentarios que tenemos en redes sociales y esto termina siendo un bálsamo en nuestro diario vivir. Tratamos todos los días de entregar esperanza y claramente lo logramos.

¿Cuál es el hobby que practicas o haces en estos días?
Desde hace muchos años, mi hobby es andar en moto en duro, pero hace 4 años también ando en moto de calle y me encanta, porque también me desconecta, me obliga a no mirar el celular, me obliga a estar atenta en la conducción. Además, cuando ando en el auto siempre voy escuchando las noticias y los programas informativos, en cambio, cuando ando en moto estoy absolutamente desconectada y escucho el ruido, el sonido de la ciudad, de los motores. Además, hace algunas semanas comencé a ir al gimnasio, así que estoy entrenando para sentirme y verme bien, porque los años pasan y, no pasan en vano (Risas).

¿Estás leyendo algo en especial?
Me gusta mucho leer novelas históricas, pero ahora último estoy leyendo unos libros de Sidney Sheldon que es un autor norteamericano, él ya está muerto pero sus libros me hacen mucho sentido, porque son como de los años ’80. Estoy leyendo ‘Si hubiera un mañana’, y antes leí ‘Escrito en las estrellas’, que tiene como protagonistas a mujeres empoderadas. Me llama la atención que en los ’80, ya con esa proyección, había un tema con la mujer que probablemente ocupaba un lugar secundario en la sociedad, pero él las pone como protagonistas y dueñas de sus vidas, pese a la adversidad, y eso me encantó, porque finalmente uno se da cuenta de las capacidades inspiradoras que pueden tener las mujeres de los libros de Sheldon.

Me gustaría que pudiéramos ahondar un poco más en tus ancestros, ¿cuéntame acerca de ellos?
La historia de mi abuelo Carlos Abuhadba Cardoch está ligada a ese sufrimiento que viven muchas personas todavía en la actualidad producto de los conflictos en distintos lugares. Ese desplazamiento lo llevó primero a Argentina y luego se quedó en Santiago con una familia muy grande, mi mamá es la última hija de diez hermanos. Mi abuelo fue un papá que siempre estuvo muy preocupado de todos sus hijos, nunca descuidó ése rol, pese a las adversidades y a lo difícil que era estabilizarse en un lugar. Los sabores y olores que evocan a mi infancia tienen que ver precisamente con eso. A pesar de que a mi abuelo no lo conocí, porque falleció cuando mi mamá tenía 17 años, me crié entre las comidas caseras de mi mamá que eran el marmaon, hojitas de parra o los rellenitos en general o ese rico guiso con cordero. Todas nosotras hemos ido heredando parte de la cocina árabe por parte de mi mamá. Bueno particularmente de la comida palestina, por cierto, todas nosotras hacemos nuestro yogurt o laban en la casa; y eso nos da el condimento necesario para sentirnos siempre ligadas a esas raíces árabes que no se olvidan nunca y sobre todo porque siempre están muy ligadas a los sabores.

Tienes algún restaurante árabe favorito, ¿qué es lo más te gusta probar: dulces o salados?
Es que a mí ¡me gusta todo! Los dulces árabes no se perdonan después del almuerzo familiar junto a un cafecito. Lo salado lo puedo probar de la mano de mi mamá, de dos de mis hermanas (somos 4 hermanas), pero dos cocinan muy bien la comida árabe, una de hecho ya aprendió a hacer los dulces, así que no necesito ir a un restorán porque disfruto comiendo en casa y con mi familia.

¿Qué te gustó de Palestina?
Tuve la posibilidad de visitar Palestina en el 2015, fui a Jerusalén, visité Beit Jala que es donde nació mi abuelo. Estuve en la Plaza Chile, es chiquitita, pero fue muy emocionante. Además, me llamó mucho la atención que muchos de los palestinos hablaran español, se alegraban mucho al saber que yo era chilena.,. tenía sentimientos encontrados, porque muchos de los que se fueron para buscar un lugar más seguro, y es muy entendible, se olvidaron de los que quedaron allá, y creo que hay una sensación de abandono.  Probablemente  es ahí donde nosotros podríamos poner el punto, porque todavía hay muchas familias que están distanciadas y que definitivamente necesitan de la ayuda de quienes ahora están en un lugar mejor. ¡No nos olvidemos de ellos!

Por Paulina Latrach T.

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