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Banco Central con Jorge Selaive

COLUMNA DE OPINIÓN

Recientemente, el Banco Central concurrió a la Comisión del Senado para hacer ver aspectos netamente técnicos respecto a los efectos sobre el normal funcionamiento de los pagos internos del segundo retiro de fondos de las AFP. Totalmente enmarcado dentro de su institucionalidad, su presidente entregó luces técnicas y sugerencias para mitigar efectos indeseados. Lamentablemente, surgieron voces cuestionando la labor del Instituto Emisor llamando a revisiones sobre su independencia. Estas voces aparecen desde un frente que se viste de técnico pero que solo tiene intenciones políticas. Ojalá que, en la discusión constitucional, se logre distinguir el mérito técnico del simple apetito político-populista en aspectos tan trascendentes para el crecimiento del largo plazo como es la calidad de las instituciones.

Moviéndonos a aspectos más rutinarios del quehacer del Banco Central, nos encontramos a pocos días de que se revele el nuevo Informe y reunión de Política Monetaria. Hay varias dimensiones en las cuales parece técnicamente aconsejable moverse hacia un mensaje más estimulativo del realizado en septiembre pasado. Acá dejo algunos argumentos.

La inflación ha sorprendido, pero puede diagnosticarse como transitoria explicada por un fuerte impulso al consumo privado explicado por la ayuda fiscal, pero mucho más por la liquidez generada por el primer retiro de fondos de pensiones. Aún teniendo un segundo retiro que podría generar efectos similares, seguiría siendo eminentemente de impacto transitorio. Este impulso al consumo poca tracción ha generado a la inversión y al empleo asalariado por sobre el creado por el desconfinamiento.

La relevante apreciación nominal pero también leve apreciación real del peso explicada por la debilidad del dólar y el alza del cobre, coloca mayores riesgos a la recuperación de la inversión no minera, y genera cierta presión desinflacionaria de mediano plazo.

La economía ha comenzado a recuperar empleo, algo que se explica por el proceso natural de desbloqueo a varias actividades, pero la inversión se mantiene muy opaca, en un contexto donde el impulso externo desde el mundo desarrollado tiene luces de desaceleración a mediano plazo. Si bien el cobre esta en niveles muy atractivos, asegurando mayor concreción de proyectos en esa área, existe demasiada heterogeneidad sectorial en la recuperación reciente y en la que se puede diagnosticar a mediano plazo.

Los riesgos están sesgados hacia la baja más allá de las noticias de corto plazo. De hecho, el Banco Central tendrá que corregir el crecimiento del 2020 hacia la parte baja rango estimado hace pocos meses. El principal riesgo proviene de una segunda ola de contagios que lleve a nuevos confinamientos con efectos directos sobre empleo y crecimiento. Al menos hasta contar con una vacuna, tendremos este riesgo muy presente haciendo aconsejable mantener los estímulos fiscales y monetarios activos.

El otro riesgo idiosincrático es el proceso constitucional. En Scotiabank realizamos un análisis preliminar para todos los países que han realizado procesos constitucionales durante los últimos 50 años encontrando efectos acotados, pero eventualmente significativos sobre el crecimiento, para países de ingreso similar al chileno. Los canales de transmisión pueden provenir desde la mayor incertidumbre política hasta brotes de violencia paralizantes de la actividad.

Finalmente, la política monetaria, en la medida que la economía se encuentra con mayores grados de movilidad y menor confinamiento, tiene más abiertos sus canales de transmisión. Consecuentemente, es válido argumentar que es en este momento dónde sería más necesario incrementar el estímulo monetario.

Jorge Selaive
Economista Jefe Scotiabank y Académico FEN U. de Chile

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