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EL VIRUS DE LAS NOTICIAS

En estos días de pandemia global estamos padeciendo una resuelta intoxicación informativa con noticias falsas. Las proyecciones de años recientes apuntaban a que en el aun lejano 2020 la mitad de las noticias que circularían por las redes sociales serían falsas: no entregarían contenidos ciertos. Y esto, se ha cumplido hoy con creces. Si bien muchas noticias son parcialmente falsas, lo que buscan es convertir mentiras en verdades a medias. Pero, claro, como no existen las medias verdades, finalmente solo se trata de información engañosa.

Las redes sociales no son responsables de esta avalancha, sino los usuarios que buscan engañar, confundir, desestabilizar y, desde luego, desorientar a los lectores, a través de contenidos falsos.

No hay que demonizar a las redes sociales, que son tan útiles en la vida diaria y que también difunden buen periodismo con noticias y opiniones de calidad. Lo difícil es verificar los contenidos: lo que es cierto en la pantalla y lo que es falso. Hay que separar la paja del trigo, y esa es una tarea ingrata que le corresponde al lector.

El surgimiento de internet, que originó una revolución en el mundo de la información, y las nuevas y variadas plataformas disponibles hoy en la red, han producido una gran democratización en la generación de los contenidos. En particular, en quiénes los originan. Todos, sumidos en el anonimato, pueden convertir su imaginación en una fuente informativa, y llevarla al teclado de su PC.

Las noticias falsas (fake news), así como la desinformación y la postverdad, no son fenómenos nuevos. Existen desde mucho antes que aparecieran los medios de comunicación y, en todos los tiempos y lugares, han sido armas de guerra para engañar o confundir al enemigo. La Real Academia Española (RAE) acogió el concepto y los define como “una deliberada distorsión de la realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”.

El diario The Washington Post, en su sección de verificación de datos (fact checker) ha denunciado en distintas ocasiones al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de incurrir de manera sistemática en errores y confusiones, y en difundir verdades a medias en sus tuits que informan sobre decisiones que suelen ser muy relevantes.

El mejor antídoto para contrarrestar a este virus de las noticias es informarse a través de medios confiables, que cuentan con editores y periodistas calificados, sometidos a procesos de rigurosidad y a un estricto apego a la verdad. Ellos, identifican sus fuentes y adhieren a normas éticas que les obliga a publicar todas las caras de una noticia, incluyendo aquellas a las que no adhieren personalmente.

¿Qué hacen hoy estos medios confiables? Tras observar que no es posible generar una legislación nacional o supranacional que impida los excesos que vivimos, apelan a la autorregulación y están ensayando procedimientos internos para detectar mentiras o incoherencias, y castigar a los autores de noticias falsas. Buscan un ejercicio profesional a partir de fuentes serias e información veraz

También ocurre en Chile. Muchos medios de prestigio han generado controles internos (fact checking) muy severos para someter la producción periodística diaria a un chequeo de datos, que verifique si es cierto lo sostenido por las fuentes (sitios de noticias, agencias o entidades públicas y privadas) y los artículos periodísticos. Ya no se trata de ser el primero en entregar una noticia, sino el más veraz.

Otros medios han optado por educar a sus lectores para que ellos descubran noticias engañosas en las redes. Entregan algunas pautas para detectarlas y detenerlas oportunamente. O, al menos, para dudar: sospechar de su veracidad. Recomiendan mantener una actitud crítica en la pantalla y no confiar en títulos muy llamativos, con exceso de exclamaciones; examinar de cerca la URL (un localizador que permite identificar la fuente); fijarse en las fotografías (que se pueden rastrear), en su contexto y eventual manipulación; y contrastar con otras fuentes de información.

Los medios saben que la credibilidad está ligada al compromiso con la verdad, a la búsqueda de precisión, a la imparcialidad y a la equidad. A través de este compromiso ético han ido recuperando la confianza de los lectores.

En una sociedad libre es la opinión pública la que premia o castiga.

Ricardo Hepp

1 thought on “EL VIRUS DE LAS NOTICIAS

  1. Lamentablemente las noticias que leemos o escuchamos, los reportajes y en general los diferentes canales de información, son quienes deciden que es lo que nos está permitido conocer respecto a todo lo que acontece en el mundo real.

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