- Notas, Reportajes

RECORDANDO UNA PASCUA SIN CORONAVIRUS

En Tierra Santa:

No existe ningún lugar en el mundo que iguale a Tierra Santa en la celebración de la Pascua de Resurrección. Primero por su sello religioso, la devoción de su gente y su compromiso con el calendario de celebraciones, y sobre todo; el recibimiento de la Luz Sagrada de Jerusalén con mucha alegría y desfiles de bandas.

La Pascua es una fecha de suma importancia para los cristianos de Tierra Santa, donde coinciden dos celebraciones. Una es la católica y protestante y la otra es la ortodoxa y armenia. Sufecha difiere no solo de año en año sino también entre las iglesias individuales. La diferencia entre las iglesias orientales y occidentales se debe al uso de los diferentes calendarios y, por lo tanto, las celebraciones de Pascua pueden ocurrir el mismo domingo o puede variar de una a cinco semanas.

La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos que muestra a Jesús entrando a Jerusalén en medio de la cálida bienvenida de su gente, como se narra en el Evangelio (Juan 12,12). En Jerusalén, una celebración tiene lugar en la mañana en la Basílica de la Resurrección; y por la tarde, comienza una solemne procesión en Bethfage, en las afueras de Jerusalén, y sigue por el pueblo de At-Tour. Luego continúa hacia el Jardín de Getsemaní, y termina en la Basílica de Santa Ana; el lugar más cercano a donde se cree que se encontraba el antiguo templo. Tradicionalmente, miles de lugareños y peregrinos caminan en la procesión.

En la actualidad, el número de cristianos palestinos es limitado, debido a los permisos otorgados para poder entrar a Jerusalén. Los otros días centrales de la Semana Santa son: Viernes Santo, Sábado Santo y Domingo de Pascua. El Viernes Santo se realiza una procesión a lo largo de la Vía Dolorosa en Jerusalén, en la cual los creyentes llevan un gran crucifijo que simboliza el sufrimiento de Jesucristo. Una gran multitud de manifestantes camina detrás del portador del crucifijo, llevando velas y rezando. En la noche del Viernes Santo, los creyentes recrean el entierro de Cristo llevando el cuerpo a la tumba en la Basílica del Santo Sepulcro. En Belén, Beit Jala, Beit Sahour y Ramallah también se realiza esta procesión y las iglesias están repletas de feligreses. En el «Sábado Santo» ortodoxo, los cristianos celebran el surgimiento de la Luz Sagrada desde la tumba de Cristo en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, anunciando su resurrección. La antorcha de la Luz Sagrada se envía a las iglesias locales y a los países vecinos, incluso a Europa y Rusia. La Luz Sagrada llega a todas las comunidades cristianas en Palestina, pero Beit Jala en particular es la ciudad preferida de muchos para ser testigo de este maravilloso acontecimiento. La Luz Sagrada llega a las dos de la tarde desde Jerusalén y es recibida por la multitud de personas con música, bandas y linternas en las manos, para ser llevada a sus casas. El domingo de Pascua, tras la misa, las familias se reúnen entorno a un delicioso almuerzo seguido de un buen café donde no puede  faltar el “Mamoul” y huevos de pascua que simbolizan la alegría de la resurrección de Jesucristo.

Vivian Ghobar

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